Hacia la descarbonización de la matriz y el fomento de las ERNC

(Ilustración: Fabián Rivas)

La decisión de no desarrollar más plantas a carbón en Chile marcó el inicio del año 2018 para el sector energético. Una medida celebrada por amplios sectores, que podría marcar un punto de inflexión para la industria, al reorientar el rumbo, dando mayor protagonismo a las fuentes de generación limpia.

Por Daniela Tapia
Revista Nueva Minería y Energía
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Si 2016 es recordado como un año exitoso para el sector energético, 2017 también lo fue gracias a la implementación de políticas y medidas que profundizaron el buen momento que ha estado experimentando la industria en el último tiempo.

Así fue como el año pasado se concretó un nuevo proceso de licitaciones que siguió mostrando resultados positivos tanto en precio como en participantes, consolidándose con ello el aumento en la participación de las ERNC en la matriz de generación del país.

También destacó la puesta en marcha de la interconexión entre el SIC y el SING, cuyo objetivo apunta a descongestionar la zona norte del SIC a la espera de la puesta en operación del sistema de 500 kV entre Polpaico y Cardones.

Sin embargo, también hubo aspectos negativos que pusieron en evidencia la debilidad del sistema eléctrico nacional, “particularmente en el segmento de distribución”, dice el gerente general de la consultora Systep, Rodrigo Jiménez, aludiendo a los fenómenos naturales que afectaron al sistema, como los incendios forestales del verano, o las tormentas e inesperadas nevazones del invierno.

Otra materia que quedó pendiente para los próximos años -a juicio del ejecutivo- es la discusión de una reforma al segmento de la distribución y la publicación de parte de los reglamentos asociados a la Ley de Transmisión de 2016.

El fin de las plantas a carbón

2018, en tanto, se inició con un hecho que podría marcar un punto de inflexión para la industria. Se trata del anuncio que realizó el gobierno junto a la Asociación de Generadoras de poner fin a nuevos desarrollos de plantas a carbón. Una noticia que remeció al mercado, ya que la generación eléctrica a carbón constituye hoy la principal fuente de generación eléctrica del país, con cerca de un 40% de la matriz.

La razón de esta decisión se fundamenta en la “visualización de un futuro crecientemente renovable”. De esta manera, la generación termoeléctrica dejará de ser la principal fuente de energía, dando espacio a la hidroelectricidad, además de otras tecnologías renovables y el almacenamiento, los que deberían ser protagonistas de este nuevo rumbo que tomará la industria.

Para materializar esta medida se creará un grupo de trabajo para que analice, en el contexto de los objetivos de la Política Energética 2050, los elementos tecnológicos, ambientales, sociales, económicos, de seguridad y de suficiencia de cada planta y del sistema eléctrico en su conjunto, entre otros factores.

Con este análisis, se establecerá un cronograma y las condiciones para el cese programado y gradual de la operación de centrales a carbón que no cuenten con sistemas de captura y almacenamiento de carbono u otras tecnologías equivalentes.

ERNC, cosechando mayor protagonismo

Tal como ha sido la tónica durante los años anteriores las ERNC seguirán cumpliendo un papel relevante en la escena energética nacional.

Si en 2012 las ERNC tenían una potencia instalada de 952 MW, a diciembre de 2017 llegaron a 4.895 MW, siguiendo una tendencia de crecimiento explosivo que se extenderá por los próximos años.

Sin ir más lejos, la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera), estima que sólo para este año se instalarán al menos 1.000 MW adicionales de ERNC, principalmente de centrales eólicas y solares fotovoltaicas.

“Debemos promover todas las tecnologías, como el almacenamiento de baterías, la Concentración Solar de Potencia (CSP), la geotermia, la mareomotriz, y todas aquellas que han tenido un desarrollo más lento, pero que debemos promover para que se complementen con las tecnologías que están actualmente más maduras”, señaló el presidente del gremio, José Ignacio Escobar, en el marco de una conferencia de prensa que analizó los logros de este sector.

Una de esas nuevas tecnologías que hizo su debut en Chile durante 2017 fue la geotermia, saldando una deuda que tenía el país con este tipo de energías, que pese a su alto potencial y a los múltiples intentos, no había podido desarrollarse en el territorio nacional.

Sin embargo, esa historia de infructuosos intentos concluyó en septiembre pasado, con la inauguración oficial del proyecto Cerro Pabellón. La planta de 48 MW -ubicada en plena zona cordillerana de la comuna de Ollagüe, en la Región de Antofagasta- se transformó no sólo en un hito para Chile, sino que también para Sudamérica, al convertirse en la primera planta de este tipo en la región.

Los proyectos ERNC han tenido un crecimiento explosivo en los últimos años en Chile. En la foto, la planta fotovoltaica El Romero Solar, considerada la mayor de su tipo en América Latina. Fue inaugurada en noviembre del año pasado. (Foto: Acciona)

Este nuevo proyecto, así como la larga lista de iniciativas ERNC que se inauguraron durante 2017, va en línea con uno de los objetivos más ambiciosos que ha planteado Acera: cumplir con la meta del 100% de energías renovables al año 2040.

“Creemos que es una meta totalmente alcanzable y realizable, pero para lo cual es necesario definir el plan de acción para alcanzar la meta, un plan racional y coherente con la descarbonización de la matriz”, señaló el representante de la asociación de energías renovables.

Esta hoja de ruta también es compartida en la consultora Systep, pues ven que el proceso de consolidación de las licitaciones y la correspondiente penetración de energías renovables intermitentes hacen presagiar un aumento sostenido de estas tecnologías.

Según Rodrigo Jiménez, el sistema eléctrico nacional ha demostrado tener flexibilidad para incorporar a las ERNC, pero advierte que requerirá de una flexibilidad adicional para adoptar mayores volúmenes de energía intermitente.

De acuerdo al experto, un aporte fundamental en este sentido fue el reglamento de servicios complementarios, actualmente en Contraloría, el que impondrá el desafío de ver cómo la industria en su conjunto responde a este nuevo mercado.

“¿Cómo determinará el coordinador los requerimientos de cada servicio? ¿Quién podrá ser la contraparte de estas decisiones? ¿Podrán aparecer nuevos actores para entregar estos servicios? ¿Será posible que grandes clientes o incluso distribuidoras agreguen seguridad y flexibilidad al sistema? Este año comenzaremos a ver cuáles de estas preguntas podemos responder”, dice el gerente general de Systep.

Desafíos en mente

En la industria concuerdan en que el sector energético ha sido uno de los motores económicos más importantes del último tiempo. Y lo seguirá siendo, aunque los desafíos se proyectan más estratégicos. Así lo manifiesta Claudio Seebach, vicepresidente ejecutivo de Generadoras de Chile, quien adelanta que uno de los temas que dominará la discusión durante este año será el fortalecimiento de la electrificación.

A juicio del ejecutivo, este aspecto continuará acelerándose en gran parte de los ámbitos de la vida diaria y fundamentalmente en las áreas de transporte con la electromovilidad del transporte público y privado, y en los procesos industriales que hoy utilizan combustibles fósiles.

“Esto será un aporte significativo para poder tener ciudades más sustentables y menos contaminadas. Y para ello se debe iniciar un proceso de actualización de la Política Energética Nacional (PEN) con objetivos y acciones tendientes a avanzar hacia una sociedad más eléctrica y energéticamente más eficiente”, señala el dirigente gremial.

En cuanto a las emergencias de distribución, en la industria coinciden en la necesidad de estar mejor preparados para recibir los eventos de la naturaleza con miras a minimizar la energía no suministrada a las comunidades.

Para ello -dice Rodrigo Jiménez- se debe aprovechar la discusión que se está desarrollando en el segmento de la distribución, para incorporar en la futura ley conceptos claves como resiliencia, eventos de baja probabilidad y alto impacto, y cómo se diseñan esquemas de remuneración para las distribuidoras, para que éstas cuenten con los recursos necesarios y hagan uso eficiente de los mismos en caso de estas emergencias.

“¿Qué nivel de resiliencia estamos dispuestos a pagar? ¿Cómo remunerar a las distribuidoras por este servicio? ¿Quiénes pueden proveer estos niveles adicionales de seguridad? ¿Cómo las nuevas tecnologías distribuidas pueden aportar a un sistema más confiable? Son algunas de las preguntas que quedan en el tintero”, agrega el experto de Systep.

Otro de los retos que concentrará la atención este año será la necesidad de promover señales de mercado transparentes en materia de inversión y operación. Esto, para una adecuada inserción de los sistemas de almacenamiento en el mercado eléctrico local.

“También destaca el desafío de constituir un grupo amplio y transversal para consensuar una hoja de ruta y una política nacional de recursos hídricos de largo plazo que sea compartida y participativa. Además de continuar avanzando en la legitimación del desempeño ambiental y social de una hidroelectricidad sustentable como contribución sustancial a una matriz de generación eléctrica más renovable”, concluye Claudio Seebach, vicepresidente Ejecutivo de Generadoras de Chile.

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