Francisca San Martin: Doctora minera

(Foto: Felipe Pinto)

La primera y (hasta ahora) única mujer en graduarse como doctora en ingeniería de minas del país no viene del mundo minero. Pero hoy no sólo es una experta en el tema, sino que busca crear nuevas tecnologías para una industria que necesita precisamente eso: investigación y desarrollo.

Por Joaquín Ruiz
Revista Nueva Minería y Energía
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Probablemente Francisca San Martín no imaginó al entrar a estudiar la carrera de ingeniería civil ambiental en la Universidad Católica del Norte, que una década más tarde marcaría un hito académico en un área aparentemente tan diferente, como la minería. Pero sin duda que el entorno donde creció, estudió y vivió ayudó a que su vínculo minero, después de todo, no fuera tan raro.

“Viví más de veinte años en Antofagasta, y como en el norte la principal actividad económica es por lejos la minería, siempre nos enfocaban un poco hacia eso. Por eso, al salir de la universidad quise especializarme en minería”, recuerda Francisca, ahora instalada en el Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), en Santiago.

Desde marzo se encuentra trabajando en esta casa de estudios, a 1.300 kilómetros de Antofagasta y de los yacimientos de cobre más importantes del país. Es que lo suyo no es el “cerro”. Su mayor interés está en la docencia y en la investigación, dos áreas que la motivaron aún más cuando decidió estudiar un doctorado en ingeniería de minas, en la Universidad de Chile.

“Fue un proceso muy grato y enriquecedor en todo aspecto. Adquirí mucho conocimiento y tuve varias experiencias que fueron de gran utilidad en mi desarrollo profesional. También fue un proceso desafiante debido a que venía de un área diferente, por lo que tuve que adaptarme rápidamente”, reconoce.

El desafío duró cinco años, hasta que se tituló en marzo pasado con una sorpresa que no estaba en sus cálculos.

“Al terminar el doctorado, me avisaron de la propia universidad que me había convertido en la primera mujer en graduarme como doctora en ingeniería de minas del país. Fue una gran sorpresa. La verdad es que no tenía conciencia de eso hasta que me dijeron”, relata entre risas, sin tomarle demasiado el peso a lo que la propia universidad definió en su momento como un hito “histórico”.

“Éramos pocas mujeres. En el área de minería creo que no había más de dos cuando entré, pero ahora se han sumado más. Pero igual me tomó por sorpresa ser la primera mujer en graduarme como doctora en minería. Fue un honor y estoy feliz por eso”, agrega.

Francisca sabe que entra a un mundo predominantemente masculino. El hito académico que alcanzó no hace más que revelar lo mucho que todavía falta para una mayor inclusión de las mujeres en la minería. Sin embargo, dice que su paso por el doctorado no resultó ser una experiencia difícil. Todo lo contrario.

“Todo depende de las personas. Al menos a mí no me tocó un grupo de hombres machistas, entonces, tuve suerte. Tuve una buena experiencia. Probablemente el mundo académico no es tan machista como, por ejemplo, estar en una mina”, dice.

Investigación y docencia

Por ahora, los planes de Francisca son quedarse en el mundo académico, donde se siente más cómoda. “Mi objetivo siempre fue dedicarme a la academia y a la investigación. Me gusta crear nuevas tecnologías y la única forma de hacer eso es trabajando como académica en una universidad, porque no hay muchas empresas de investigación aquí en Chile”, asegura.

Y la búsqueda de esas nuevas tecnologías ya comenzó. Sin ir más lejos, la tesis que preparó para su doctorado consistió en evaluar si el uso de bacterias puede servir como depresante de pirita en reemplazo de la cal, el reactivo que se utiliza actualmente en el proceso de flotación. Y la respuesta estuvo en la bacteria “acidithiobacillus ferrooxidans”.

“Los resultados fueron favorables. Pero todavía está a una escala muy de laboratorio. Ahora hay que hacer pruebas industriales a mayor escala, y evaluar si es económicamente factible”, reconoce.

Francisca San Martín durante su ceremonia de graduación de pregrado, en la Universidad Católica del Norte (UCN), donde estudió ingeniería civil ambiental. (Archivo personal Francisca San Martín)

Para continuar desarrollando su investigación, Francisca ya postuló a un proyecto Fondecyt, lo que le permitiría elevar la escala de los 100 ml que utilizó en su tesis, a una escala de entre 1,5 y 3 litros. “Es decir, son celdas un poco más grandes, aunque igual sigue siendo una escala de laboratorio”, explica.

Esta labor como investigadora la pretende compatibilizar con su rol de docente, para lo cual espera convertirse en profesora de planta de la USM, en jornada completa, para hacer clases e investigar. “Esto fue lo que siempre quise hacer, por lo tanto, me proyecto aquí, en esta universidad”, concluye, antes de caminar de regreso a su flamante oficina, en el Departamento de Ingeniería Civil de Minas de la USM.

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