La minería tiene oportunidades para sumarse a la valorización de residuos

Material para reutilizar y valorizar hay mucho, y los campamentos en las faenas mineras pueden convertirse en un verdadero modelo de gestión, que incluso puede ser potenciado por la nueva Ley REP y luego replicado a otras comunidades.

La faena minera genera de por sí toneladas de residuos, derivados de su proceso productivo y quehacer industrial, procesos que están sometidos a su propia normativa. Pero poco se ha hablado de los residuos domésticos que genera un campamento y cuya gestión es estratégica para el bienestar y salud de quienes trabajan en las faenas mineras.

“Estos campamentos son verdaderas ciudades, que se levantan generalmente en sitios extremos, donde conviven miles de personas, por lo tanto, presentan los mismos desafíos que podemos identificar en zonas urbanas”, explica Andrés Jensen, Gerente de Sostenibilidad de Grupo Disal, empresa con 40 años de experiencia entregando soluciones ambientales a la gran minería.

Por lo tanto, la gestión de residuos es un desafío que se debe tener en cuenta no sólo durante su operación, sino desde su etapa de construcción e implementación de proyectos. “Es fundamental que, desde su concepción, el proyecto minero no pierda de vista aspectos de sostenibilidad y dedique los esfuerzos de gestión y organización para que el manejo de residuos no sólo cumpla a cabalidad con la normativa vigente, sino que también esté en sintonía con los estándares técnicos y ambientales del mismo proyecto”, explica el experto de Disal.

Un campamento minero, a juicio de Jensen, está lleno de oportunidades de valorización. “En faenas mineras, uno podría hacer una lista genérica de tipos de residuos, entre los que se identifican, por ejemplo, aquellos generados en casinos durante las actividades de alimentación, que son netamente orgánicos y que tienen un potencial importante de valorización sobre todo en áreas remotas, desérticas, probablemente en base a tecnologías de compostaje que pueden complementarse con su valorización energética bajo ciertas condiciones.

Respecto a los residuos inorgánicos provenientes del consumo en instalaciones de faena, como distintos tipos de plásticos, papeles, cartones, aluminio y metales, entre otros, “con una eficiente labor de segregación en origen y clasificación, pueden perfectamente destinarse a alternativas de valorización, ayudando al mismo proyecto minero a subir el nivel de su gestión ambiental”, agrega.

En cuanto a beneficios, el gerente de Sostenibilidad de Disal destaca la oportunidad de hacer a los trabajadores partícipes del manejo sostenible de los residuos que ellos mismos generan y por qué no pensar en transformar este modelo en una fuente de generación de valor compartido con las comunidades donde los proyectos se insertan. “Además, se están desarrollando en nuestro país una serie de instrumentos e incentivos que apuntan en esa dirección, como el sello Cero Residuos del Ministerio de Medio Ambiente o la nueva Ley de Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor, conocida como Ley REP, que sin duda va a generar las condiciones económicas que requiere una gestión de residuos sostenible”, finaliza.

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