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Grandes proyectos energéticos en Ecuador enfrentan enormes retrasos

23 noviembre, 2012
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23-11-2012 Diario Financiero- Noticias
Las causas de las demoras son la falta de financiamiento, las disputas con las firmas contratistas y los pobremente ejecutados estudios de ingeniería

La inversión en grandes proyectos de infraestructura ha sido un sello –al menos en el discurso político- de la administración del presidente Rafael Correa, desde que asumió el cargo en enero de 2007. Con él, la inversión pública ha sido el motor del desarrollo y el crecimiento, superando a las iniciativas privadas.

Según la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, la inversión pública ha crecido desde US$ 856 millones en 2006 (un 2% del PIB) a US$ 5.200 millones en 2011 (8% del PIB). En términos per cápita, la inversión ha subido 5,5 veces, desde US$ 64 per cápita en 2006 a US$ 353 per cápita en 2011. El plan de inversión 2012 proyecta un gasto en infraestructura de 
US$ 6 mil millones, 90% de los cuales serían destinados a infraestructura productiva y “generación de capacidad humana” (educación, salud, ciencia y tecnología). El ministro de Finanzas, Patricio Rivera, declaró que la infraestructura productiva y los proyectos hidroeléctricos son buenos negocios si las tasas de retorno de la inversión (oficialmente proyectadas en casi 21%) son comparadas con la tasa de interés de los préstamos (cerca de 6%).

Proyectos energéticos


En julio, Correa declaró que hay once proyectos hidroeléctricos y eólicos que deberían estar listos hacia 2016 y estos terminarán las caras importaciones de energía desde Colombia y Perú. Sólo tres están completados. Según el presidente, una vez que los otros proyectos estén listos hacia 2016, 93% de la energía provendrá de fuentes hidroeléctricas y eólicas. Si este pronóstico se concreta, significaría que, por primera vez en su historia, la energía le permitiría al país convertirse no sólo en un exportador de petróleo y materias primas, sino también de energía limpia y renovable.

El proyecto energético más ambicioso, y el más caro por más de 
US$ 2 mil millones, es el hidroeléctrico Coca Codo Sinclair. Cuando fue presentado en 2007, se esperaba que comenzara a operar en enero de 2014, pero después fue pospuesto hasta enero de 2016. El retraso es más la norma que la excepción para la entrega de proyectos de gran escala en Ecuador. Las demoras han sido causadas por los pobremente ejecutados y atrasados estudios de ingeniería, falta de financiamiento, disputas con los contratistas y un cambio en la administración de los proyectos desde los gobiernos locales al gobierno central.

Grandes retrasos


Cuatro proyectos son buenos ejemplos de los problemas que enfrenta el gobierno para cumplir con los proyectos de infraestructura a tiempo. Sopladora, que empezaría a producir electricidad en 2011, fue retrasado debido a falta de financiamiento y estudios ingenieriles. En el caso del proyecto hidroeléctrico San Francisco, las demoras fueron causadas por el conflicto entre el gobierno y el contratista brasileño Odebrecht. Correa expulsó a la firma del país en 2008, alegando que la planta San Francisco era defectuosa. Aunque las quejas acerca de la calidad del trabajo de Odebrecht se limitaban a San Francisco, el trabajo en otros proyectos como Toachi-Pilatón y Baba (también construidos por Odebrecht) fue interrumpido. Luego de la partida de Odebrecht, los proyectos fueron licitados, pero no atrajeron interesados, extendiendo los retrasos.

El mega proyecto Coca Codo Sinclair, que también enfrenta un retraso de dos años, fue asediado por problemas similares. En agosto de 2012 se reveló que la firma china Sinohydro tendrá dificultades para entregar la primera turbina. El contrato entre el gobierno ecuatoriano y Sinohydro no posee el marco legal para penalizar a la compañía por cualquier retraso, de acuerdo con los expertos, por lo que se reducen los incentivos para que Sinohydro la entregue a tiempo. Además, el contratista no estaba obligado a cumplir con la ley pública de contratos, algo que se supone cualquier firma privada tiene que hacer si quiere tener un contrato con el gobierno. 
También se ha cuestionado la real capacidad del proyecto una vez que comience a operar, ya que es probable que los 1.500 mw que se espera que genere sean posibles sólo cuando el río Coca esté a su máximo caudal, cuestionando el pronóstico del gobierno de que el 93% de la energía provendrá de fuentes limpias.

Financiamiento cuestionado


La manera en que muchos de estos proyectos han sido financiados también ha sido puesta en duda. Originalmente debían ser financiados a través de la inversión extranjera directa. Sin embargo, han sido financiados con deuda —principalmente préstamos de China. Si los precios del petróleo siguen altos, el gobierno no debería tener problemas para pagarlos. Pero los críticos han señalado que con el auge del precio del petróleo en años recientes, el gobierno podría haber usado los ingresos extras para financiar los proyectos sin haber tenido que aumentar la deuda externa.

Ecuador necesita mejoras significativas en infraestructura y Correa ha puesto en marcha un ambicioso programa para tratar de lograrlo. Sin embargo, es probable que los proyectos continúen enfrentando demoras debido a las debilidades en el marco político, que también mantendrá la reticencia de las firmas privadas para invertir en Ecuador.

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