Electromovilidad: oportunidades y desafíos para la nueva industria

“Los efectos de la electromovilidad afectan positivamente el desarrollo del país y tiene el potencial de generar industrias complementarias con mayor valor agregado”.

Por Jaime Arnaiz,
Gerente general Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, AC3E, Universidad Técnica Federico Santa María
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En términos energéticos, el sector transporte representa el 35% de la demanda de energía en el país y genera más del 20% del total de emisiones. Particularmente, el transporte terrestre representa el 29% del consumo total de energía. El peso de este sector y las consecuencias de la dependencia del precio del petróleo en el crecimiento del país justifican por sí mismos la decisión de revisar las actuales políticas relacionadas con el parque vehicular.

En este contexto, la electromovilidad aparece como una oportunidad-país. El precio de los vehículos eléctricos tenderán a la baja, los cambios estructurales en el sistema eléctrico avizoran una baja sostenida en el precio de la energía con una mayor presencia de energías limpias y, consecuentemente, una menor dependencia del petróleo. Adicionalmente, la industria asociada a la electromovilidad demandará incrementalmente cobre y litio. Los efectos de la electromovilidad afectan positivamente entonces el desarrollo del país y tiene el potencial de generar industrias complementarias con mayor valor agregado.

En otras palabras, la pregunta no es si Chile debe o no promover la electromovilidad, sino de qué manera se acelera ese proceso para aprovechar este cambio tecnológico como oportunidad de desarrollo. Para ello, debemos abordar factores que introduzcan grados crecientes de sofisticación al nuevo mercado: la formación de capital humano avanzado y el desarrollo de negocios y emprendimientos innovadores asociados a la cadena de valor.

En efecto, se trata de un mercado que demandará incrementalmente nuevas soluciones tecnológicas. Los automóviles no sólo serán un medio de transporte, sino que estarán permanentemente capturando, enviando y procesando datos que nos ayudarán a tomar mejores decisiones. El cambio será similar al que sucedió cuando pasamos de la telefonía análoga a la digital y, por tanto, aparecerán nuevos requerimientos para las nuevas generaciones.

Las nuevas oportunidades de negocios de base tecnológica asociadas a la electromovilidad requerirán también nuevas generaciones de emprendedores con visión global. En este nuevo escenario, la posición de Chile es privilegiada en muchos sentidos por las reservas de cobre y litio, por el número de tratados de libre comercio, por las políticas energéticas implementadas en los últimos años y por la disponibilidad de la mejor radiación del mundo para generar energía fotovoltaica.

Sumemos a esto valiosas políticas públicas como la promoción de emprendimientos tecnológicos a través de las incubadoras de negocios y Startup Chile, la atracción de centros científicos internacionales, la financiación de centros científicos nacionales de excelencia y las becas de postgrado. Todos estos elementos nos sitúan en un lugar privilegiado para jugar un rol significativo y pionero en esta industria emergente.

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