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| Edición Nº 18 |
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Reforzamiento de obras |
| Desarrollo del shotcrete en Chile |
| Actualmente, el mercado chileno necesita capacitar y certificar las competencias de los trabajadores que aplican el hormigón, y establecer un estándar que sirva de referencia para las distintas aplicaciones |
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El uso del shotcrete se inicia en Chile con la construcción de las primeras centrales hidroeléctricas, específicamente en la central El Toro a principios de la década del setenta, proyecto que por ser unos de los primeros en adoptar esta tecnología, tuvo que superar algunos problemas durante su etapa inicial.
Ejemplo de ello fue el rechazo de los áridos gruesos del hormigón proyectado en túneles de contención de rocas y grandes superficies de las cavernas de máquinas, además de la escasa disponibilidad de equipamiento y mano de obra especializada. Superadas estas dificultades, el shotcrete se convirtió en un gran aliado para la construcción de este tipo de obras.
Esto, porque entre sus múltiples ventajas destaca que no requiere de moldaje y que la colocación es rápida y simple, posibilitando su uso en una amplia variedad de aplicaciones, como la estabilización de taludes y muros de contención; estanques de agua, piscinas y lagos artificiales; canales y drenajes; rehabilitación y refuerzo estructural; túneles, muelles, diques y represas, entre otros.
En Chile, su éxito tecnológico se trasladó rápidamente a proyectos de túneles y minería, como los túneles Lo Prado 1 y 2, Zapata 1 y 2, y El Melón; además de la red del Ferrocarril Metropolitano, Costanera Norte (bajo el Río Mapocho) y el túnel San Cristóbal, entre otras muchas aplicaciones.
Durante los primeros años, la aplicación se hizo por medio de vía seca donde, mediante presión de aire se impulsaba el material hasta la boquilla, donde a pocos centímetros de la salida se le inyectaba agua. Además, el hormigón se lanzaba manualmente.
En la actualidad, se ha masificado el sistema de vía húmeda, que ha introducido modificaciones en las mezclas y en su colocación, enfocadas principalmente a proteger al operador a partir del uso de equipos robotizados que lo mantienen alejado del frente de trabajo, disminuyendo los riesgos de accidentes y aumentando su rendimiento.
Gracias a estos avances, y al fuerte desarrollo del shotcrete en ámbitos como la gran minería y las obras del Ferrocarril Metropolitano, Chile disfruta de un muy buen nivel, donde destaca el trabajo de empresas constructoras especializadas, que se mantienen a la vanguardia tecnológica.
A nivel de disponibilidad de equipos, en Chile se encuentran representadas las principales marcas del mundo; mientras paralelamente se diseñan y fabrican equipos robotizados de excelente calidad, los que incluso son exportados.
Metro de Santiago
En este contexto, las obras realizadas con motivo de la construcción del Metro de Santiago han sido de vital importancia para el desarrollo e innovación del shotcrete en nuestro país, viéndose ampliamente beneficiadas por su uso.
En este sentido, cabe destacar que el suelo de Santiago es de material fluvial y no de roca, lo que establece una diferencia en el sustrato que recibirá el hormigón, determinado el tipo de mezcla, las características de la aplicación, el tipo de reforzamiento estructural y las protecciones especiales para evitar accidentes.
Por otro lado, la existencia del shotcrete junto con las modernas técnicas para construir túneles, han permitido que gran parte de las líneas del Metro sean subterráneas.
En este sentido, uno de los aportes sustanciales de esta tecnología es que permite construir revestimientos estructurales, debido a que el hormigón se refuerza con armaduras de acero, logrando estructura y terminación con un material de probada calidad.
Rendimiento
Así las cosas, durante los últimos siete años se han mejorado los rendimientos de la construcción con shotcrete, aplicando el hormigón a una razón de 2,2 ml/día, en secciones de túneles de 7 metros de diámetro. Por otro lado, en las cavernas de las estaciones se han llegado a aplicar 55 cm de espesor de recubrimiento estructural de hormigón, con lo que se logran diseños más diversos, particulares y más extensos en superficies, los que además cumplen con los requerimientos de interconectividad que demandan los nuevos diseños de transporte urbano en Santiago. Con todo, el mercado chileno necesita capacitar y certificar las competencias de los trabajadores que aplican el hormigón, y establecer un estándar que sirva de referencia para las distintas aplicaciones del shotcrete.
Para esto, en el Instituto del Cemento y del Hormigón –ICH- se ha formado un Comité que está trabajando en esa línea, basado en la experiencia nacional y extranjera, y la participación de todos los actores que intervienen en este tipo de obras. Se estima que a mediados del presente año se podrá ofrecer tanto cursos de capacitación y entrenamiento en obra como asimismo, certificaciones de competencias laborales para los trabajadores.
* Renato Vargas es Jefe del Area Educación, Capacitación y Certificación del Instituto del Cemento y del Hormigón de Chile (ICH)
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