Hernán Danús descubrió una de las grandes pasiones de su vida en 1948 cuando apenas tenía 18 años. En ese entonces, cursaba su primer año en ingeniería civil en la Universidad de Chile.
Tras culminar su primer año, optó por realizar de forma prematura una práctica profesional en la Planta Domeyko, perteneciente a la Caja de Crédito Minero, ubicada a 40 kilómetros de Vallenar, “aunque no tenía obligación de esta práctica tan temprana, mi curiosidad me condujo a este apartado lugar. El conocimiento de la pequeña minería de oro y el fascinante desierto me llevaron a un enamoramiento por la minería que persiste hasta el día de hoy”.
Una decisión que le reveló su auténtico amor por el rubro, “mi pasión y amor por la minería nace de esta práctica de vacaciones”.
Tras esta juvenil experiencia, Danús no tuvo mayores inconvenientes en ubicarse laboralmente luego de egresar de la carrera, en 1952. Aún no se titulaba y ya había recibido una oferta de trabajo por parte de la Compañía de Aceros del Pacífico, CAP. Tenía 23 años cuando ingresó a la recién inaugurada subgerencia de abastecimiento, unidad encargada del total abastecimiento de Huachipato, (minera de hierro, carbón, calizas y otros). De los tres años que estuvo en esta empresa, precisa: “Mi primer trabajo fue de prospecciones carboneras en Arauco, donde CAP tenía un proyecto para crear un abastecimiento propio de carbón para coque.
Ello fue requerimiento del BID que financió el proyecto. Luego, me fui al norte a buscar nuevos yacimientos de hierro, lo que terminó con la compra del yacimiento de Algarrobo a la empresa holandesa Müller. Hice la evaluación del proyecto y un anteproyecto de explotación, que fue mi tesis de grado. Este trabajo fue muy exitoso y le permitió a la CAP tener un excelente abastecimiento de mineral de hierro por muchos años”.
Posteriormente, fue enviado como administrador a las faenas de caliza de Isla Guarello en Magallanes, que abastecía de este fundente a la oficina de Huachipato. Tras su paso por CAP, en 1959 trabajó para la Compañía Minera Santa Fe.
Labor en Enami
Sin embargo, su desempeño como gerente de fomento en la Empresa Nacional de Minería, Enami, es una de las labores que más recuerda: “durante ese tiempo la empresa se transformó en líder de la minería, constituyendo en pocos años un grupo de excelencia profesional. El plan quinquenal (1960-1965), junto al Programa de Expansión duplicó la producción, incrementó la transformación de nuestro cobre a refinado, le dio un mayor valor agregado y ello apoyado en un aporte muy significativo en el fomento y asistencia técnica a la pequeña y mediana minería.
Enami construyó en ese periodo varias plantas de beneficio de minerales como Cabildo, Tal-tal, Catemu, Combarbalá, Vallenar y Matta.”
Danús ha sido también partícipe de importantes empresas como de procesos históricos, “a fines de la década de los ‘60 y comienzos de los ’70, se realizó un plan de desarrollo minero que permitió posteriormente la creación de varios grandes proyectos hasta hoy funcionando exitosamente tales como: Los Pelambres, Andacollo, Punta del Cobre, Manto verde y otros. En tanto, la chilenización del cobre y su posterior nacionalización, son hechos indudablemente, de enorme relevancia histórica, que tuvieron un gran y significativo apoyo de Enami, especialmente con el aporte de profesionales formados en esta empresa. También se descubrió el yacimiento El Indio y la importante faja de yacimientos auríferos”.
Desafíos laborales
Su experiencia laboral se acrecentó a medida que pasaron los años y con su amplio recorrido laboral pudo enfrentar varios desafíos.
Uno de los momentos difíciles fue cuando llegó a la División El Salvador como gerente técnico a los dos años de la nacionalización del cobre, “Por la fuga de los profesionales al extranjero y posteriores problemas políticos a mi llegada prácticamente no quedaban profesionales. Formé un grupo de excelencia con gente de Enami y profesionales recién egresados. Ellos llevaron a Salvador a ser la división líder de Codelco”.
Otro de los desafíos que recuerda es la labor encomendada en 1990 por el presidente Patricio Aylwin, quien lo designó como director del Servicio Nacional de Geología y Minería, Sernageomin, “la entidad no se encontraba en las mejores condiciones, estaba sin presupuesto y escasa de profesionales, tanto en minería como en geología.
Pese a los obstáculos, logré la contratación de profesionales de alta calidad, llevé a cabo la modernización tanto en gestión como en logística, de hecho no había un sólo computador en el servicio, conseguí el aumento de presupuesto e ingresos mediante convenios nacionales y extranjeros con Codelco, Brgm Francia, JICA Japón, Alemania, Banco Mundial, BID, lo que nos otorgó nuevas tecnologías y visiones internacionales”.
Durante la misma gestión también tuvo otros logros, entre ellos, la modernización y reforzamiento de la biblioteca de la institución estatal: “se logró transformarla en el mejor centro de documentación minera del país”.
En el Sernageomin estuvo hasta 1995, el mismo año en que el Banco Mundial lo nombró consultor senior para un programa de apoyo a la minería y medioambiente, “Creo que mi aporte fue importante para la modernización y tecnificación de la minería ecuatoriana. Desgraciadamente, diversos cambios de gobiernos de corta duración no lograron materializar mis sugerencias y recomendaciones”.
Recuerdos mineros
En su libro editado en 2008, “Pasiones mineras”, Danús logra atesorar 50 años de carrera e infinidad de historias: “son tantas las personas que recuerdo, que sería injusto escoger sólo a algunas. Podría nombrar a Laín Diez y Jorge Muñoz como mis profesores y guías en la universidad. En mi vida profesional, a Juan Schwarze, Andrés Zauschquevich y Jorge Pedrals, quienes despertaron mi amor por la minería.
A Gregorio Waissbluth, mi primer jefe. A mis compañeros de universidad y trabajo, verdaderos aportes en mi vida minera: Augusto Millán y Arturo Barriga.
A Enrique Giovo por su gran apoyo en Enami; al equipo que allí formé y que me acompañó a Salvador y a otras aventuras mineras, como son Bruno Behn, Luis Sougarret, Rafael Sepúlveda, gran amigo y consejero, y tantos otros que me han acompañado en este maravilloso camino de la minería.
Quiero agregar además a cuatro mujeres de gran capacidad profesional, con las que me une una gran amistad: Beatriz Levi, eminente geóloga a nivel internacional, Perla Acuña, distinguida metalurgista que me acompañó en Enami y Salvador; Juanita Galaz, con la que formamos en Sernageomin el primer grupo de medioambiente minero del país y la directora del centro de documentación del Sernageomin, María Teresa Cortés, por su excelente labor en la modernización de la biblioteca”.
Finalmente Danús dice que la minería lo llevó a conocer a sus mejores amigos, y se siente reconocido y valorado por el rubro, pero también un aporte, “creo que mi principal logro es haber constituido excelentes grupos de trabajo en los lugares en los que me tocó trabajar, consiguiendo resultados de calidad y aportes reales a la minería. Me llena de satisfacción haber aportado a que, junto al trabajo de cientos de colegas, la minería sea hoy en día el principal motor económico de nuestro país”.
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