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Edición Nº 18

 
VISIÓN LATINA

 

 

Salar de Uyuni

El complejo futuro del litio boliviano

Más del 50% de las reservas mundiales del mineral no metálico subyace en el suelo altiplánico bajo la atenta mirada de inversionistas europeos y asiáticos que lo necesitan para fabricar autos híbridos y eléctricos

Bolivia, un país que posee cerca de la mitad de las reservas de litio del mundo concentradas en el llamado “Desierto Blanco” en el Salar de Uyuni, está llevando a cabo un ambicioso programa destinado a explotar este mineral. Su objetivo es simple: sacar de la pobreza al país a través de la obtención del máximo beneficio posible de este recurso natural, en los mercados internacionales.

Así se desprende del informe elaborado por los investigadores Rebecca Hollender y Jim Shultz “Bolivia y su litio: ¿Puede el “oro del siglo XXI” ayudar a una nación a salir de la pobreza?”

De acuerdo a ambos investigadores, cada vez que se utiliza un teléfono celular o un iPod, relojes, o las computadoras portátiles, se está recurriendo a baterías que contienen litio.

Este mineral también se utiliza en la producción de vidrio y cerámica, en medicación para el tratamiento de desórdenes bipolares, aire acondicionado, lubricantes, armas nucleares y otros productos.

El litio es el más ligero de los metales de la tierra, y puede ser extraído de muchas fuentes, pero más económicamente desde los salares subterráneos como los que se encuentran en abundancia en el vasto Salar de Uyuni, ubicado en la parte suroeste de Bolivia. De acuerdo a investigaciones gubernamentales, el Salar de Uyuni contendría reservas de, al menos 5,4 millones de toneladas métricas de litio, lo que representa un 50% del total de las reservas mundiales explotables de este mineral.

La atención global actual por el litio se debe a su potencial como un ingrediente clave para la construcción de una nueva generación de baterías para vehículos híbridos o eléctricos, lo que está provocando que inversionistas de todo el mundo estén invirtiendo miles de millones de dólares en la futura exploración y explotación de este mineral.

Algunas estimaciones prevén que las ventas de baterías de litio para este tipo de automóviles experimentarán un salto desde los actuales US$ 100 millones anuales a US$ 103.000 millones anuales en las próximas dos décadas.

De ser así, los países que poseen litio -como Chile, Argentina y Afganistán, entre otros-, estarían destinados a convertirse en actores mucho más importantes de la economía global.

No obstante, el creciente entusiasmo acerca del futuro del litio, -y de acuerdo a los investigadores Hollender y Shultz- existen serias dudas sobre la factibilidad sobre la explotación y desarrollo de este mineral como fuente de energía.

La carrera por el litio boliviano

Basado incluso en las previsiones más conservadores, las reservas de litio de Bolivia son las más grandes del mundo. El Salar de Uyuni, una extensa y brillosa planicie de 10.000 kilómetros cuadrados cubierta de minerales incrustados en sal, está localizado en el suroeste del departamento de Potosí.

Entre los principales interesados en explotar el mineral están dos gigantes japoneses, Mitsubishi y Sumitomo Corp. Esta última empresa participa en la explotación de la mina de cobre San Cristóbal, ubicada en Potosí, a 500 kilómetros al sur de la ciudad de La Paz y a 90 kilómetros al sureste del poblado de Uyuni.

También el gobierno boliviano mantiene negociaciones con el productor de vehículos eléctricos francés, Bolloré, asociado con la empresa minera Eramet, del mismo país.
Bolloré ya ha concebido una batería de litio metal y polímero para su Vehículo Eléctrico (VE) Blue Car. Eramet, en tanto, aporta a la sociedad su experiencia en la explotación minera, y en este caso, sus nuevos procedimientos para la extracción y la transformación del litio, en cada yacimiento.

Bolloré y su socio Eramet relanzaron recientemente su propuesta, formulada en 2009, para desarrollar un proyecto en conjunto con el estado boliviano para industrializar el litio.

Bolivia ha esbozado un plan general para las diversas fases de su ambicioso proyecto del litio, sin embargo, muchos de los detalles de cómo se llevará a cabo éste, aún queda por definir. El país ya ha invertido US$ 5,7 millones en la construcción de una planta piloto ubicada en un borde del Salar de Uyuni.

La planta serviría para probar las etapas de extracción de litio de una costra subterránea ubicada en el Salar y separarla en partes específicas y comercializables.
Sobre la base de la información obtenida de la experiencia adquirida en dicha planta, el gobierno tiene pensado construir una planta a una escala industrial, con capacidad para producir entre 30.000 y 40.000 toneladas métricas anuales de carbonato de litio.
A esto seguiría una tercera fase para elaborar compuestos de litio comercializables que el estado boliviano tiene previsto realizar en sociedad con inversionistas extranjeros.

Para recibir ayuda y poder cumplir con los enormes desafíos que enfrenta, las autoridades bolivianas han creado un Comité Asesor Científico (Comité Científico de Investigación para la Industrialización de los Recursos Evaporíticos de Bolivia) integrado por expertos de universidades, compañías privadas y gobiernos que intercambian conocimientos libremente y de mutuo beneficio.

Obstáculos al litio

Sin embargo, para alcanzar su objetivo, el país altiplánico deberá enfrentar grandes desafíos como los que a continuación se detallan:

El mercado de baterías de litio para vehículos eléctricos se presenta como el más lucrativo y es al que apunta el gobierno del presidente de esa nación, Evo Morales.
Sin embargo, las dudas de los autores del informe apuntan a cuán grande es ese mercado y cuándo estaría en la cima.

Bolivia podría optar por dirigirse a mercados más tradicionales, como el del vidrio y la cerámica, los cuales no son tan rentables. Una opción intermedia sería centrarse en mercados de cierto tipo de baterías para relojes, teléfonos celulares, iPods, computadoras portátiles y otros artefactos electrónicos.

Otro de los escollos para el establecimiento de una industria de baterías de litio en Bolivia, según los autores del informe, es su cuantiosa inversión.

Si Bolivia decidiera la plena industrialización del metal el presupuesto sería de, al menos US$ 1.000 millones o más, lo que incluiría la construcción de una planta principal y levantar industrias químicas de soporte, además de un enorme sistema de infraestructura en una región donde incluso contar con electricidad conlleva actualmente un gran desafío tecnológico.

Debido a lo anterior, este país busca establecer asociaciones con inversionistas, una estrategia que algunos grupos de comunidades locales locales no aprueban.
Sumado a lo anterior, existen cuestionamientos sobre si los repentinos nuevos ingresos del gobierno debido al litio, garanticen que la población de Bolivia vaya a beneficiarse de ello. Dichos excedentes podrían fácilmente generar una tensión permanente entre la demanda de utilizar los fondos para obras públicas y la necesidad de reinvertirlo en la producción estatal de litio, indican los autores del informe.

Desafíos tecnológicos

La primera dificultad tecnológica para la producción de baterías de litio es el reto de separar el litio de otros minerales que lo acompañan en su estado natural.

El proceso se inicia con la transformación del litio en una sustancia conocida como carbonato de litio (Li2CO3), la forma básica del mineral necesaria para fabricar cualquier producto comercial. Pero entonces debe ser tratado nuevamente.

Las baterías de litio demandan una pureza del carbonato de litio superior a 99,5%.
La tecnología y la precisión involucradas son complejas. Es particularmente dificultoso hacerlo cuando los depósitos de litio están mezclados -como en el caso de Bolivia- con otros minerales. Cada paso del proceso de producción encarece el precio del litio y requiere un nivel de sofisticación técnica.

Otro problema es la capacidad en sí de las baterías de litio para echar a andar vehículos eléctricos. Mientras las apuestas por la tecnología corren altas, es todavía una tecnología poco desarrollada.

Las baterías producidas hoy en día todavía son muy grandes y pesadas, pierden rápidamente su poder y son muy lentas de cargar. Los entusiastas por el litio desestiman estas preocupaciones y aseguran que se están alcanzando avances por medio de la investigación y el desarrollo. No obstante, quienes siguen de cerca esa industria dicen que tecnologías rivales, tales como las baterías de zinc-aire y otras, podrían consolidarse y retar el supuesto futuro del litio como fuente de energía para vehículos eléctricos (VE).

Futuro de los Vehículos Eléctricos

Rebecca Hollender y Jim Shultz, asimismo, concuerdan en su informe que los grandes pronósticos sobre el futuro de la demanda de litio también descansan en otra presunción: el nacimiento de un enorme mercado para los VE.
Sin embargo, aquí surgen otras importantes preguntas.

Una de las principales dudas se centra en los altos costos de las baterías de litio. Actualmente, las baterías representan el mayor costo individual de los VE, alrededor de US$ 8.000 para el modelo Chevy Volt, por ejemplo. Esto es de tres a cinco veces más caro que el costo de baterías sin litio para automóviles híbridos, lo cual eleva el costo total de los VE volviéndolos inaccesibles para la mayoría de los consumidores.

El precio del Volt es de US$ 40.000, lo que atraería solo a una pequeña sección del mercado de consumo.

Existen tres factores que pueden influir en que los VE no puedan llegar a un público masivo; costos, problemas técnicos y falta de infraestructura, tales como estaciones públicas de recarga de baterías. El futuro de los VE podría ser afectado también con lo que pase con el precio de la gasolina. En la actualidad el costo de cargar un VE es de alrededor de un tercio del precio con el que se llena un tanque con gasolina o diesel.

Si el precio del galón de gasolina se eleva nuevamente a US$ 3, los consumidores podrían preferir probar una nueva alternativa que reduzca los costos agregados de la compra por el mayor ahorro obtenido en los caminos.

Sin embargo, si los precios de la gasolina permanecen estables o se reducen, los consumidores probablemente estén satisfechos y se queden con sus automóviles impulsados por gasolina.

Esto es especialmente cierto si la industria automotriz continúa mejorando el rendimiento del kilometraje de sus automóviles a gasolina.

Oferta

Como el petróleo, el litio es una fuente de recursos no renovables disponible hasta que los humanos lo agoten. Incluso si el litio se sitúa como la base para el futuro de los VE, se desconoce cuánto tiempo podría ser alimentada la oferta en el futuro.

En 2007, la compañía minera chilena productora de litio más grande del mundo, SQM, estimó que en el futuro próximo, el 10% de todos los automóviles nuevos -cerca de cinco millones de vehículos por año- serían impulsados por baterías de litio-ion.

Esta compañía también proyectó que dicha tasa se elevaría en un 20% para el año 2020. Sobre la base de estas estimaciones, la demanda de baterías de litio se incrementaría desde las 85.000 toneladas por año en 2007 a 160.000 toneladas anuales hacia el 2015. Esto representa, con la oferta existente, que el mundo vería agotada la producción de litio para el 2020. Sin embargo, existen enormes cantidades de carbonato de litio que aún no han sido explotadas. Más de 80% del litio accesible en el mundo se encuentra en un área llamada “El triángulo del litio”, compuesto por los tres grandes yacimientos de sal localizados en Sudamérica: el Salar de Atacama, en Chile; el Salar de Uyuni, en Bolivia; y el Salar del Hombre Muerto, en Argentina.

En 2008, 55% de la producción global de litio provino de dicho triángulo, pese al hecho que Bolivia aún tiene que convertirse en productor del metal.

Litio chileno

Chile es el mayor productor de carbonato de litio desde 1997.

Las reservas chilenas son controladas por dos de las más grandes corporaciones mineras de litio que dominan el mercado: Chemetall, una subsidiaria de Rockwood Holdings Inc. y SQM de capitales privados.

Ambas compañías producen 70% de todo el carbonato de litio del mundo procesando las salmueras del Salar de Atacama.

Con una producción de 40.000 toneladas métricas de carbonato de litio anuales, actualmente Chile abastece un tercio del mercado internacional de este mineral.

Las estimaciones de las reservas de litio chilenas, la segunda más grande del mundo, éstas fluctúan entre 3 y 6,2 millones de toneladas.

Las reservas de litio en Chile se encuentran entre las más puras del mundo, y su fácil acceso al transporte marítimo ayuda a mantener bajos los costos totales de su producción y comercialización.

Después de Chile, los mayores productores mundiales de litio son Argentina, China, EE.UU. Se considera importantes también las reservas chinas de salmueras en términos de satisfacer la demanda mundial, pero todavía requieren de desarrollo tecnológico e infraestructura antes de poder implementarse una producción plena.

Existen también importantes depósitos de litio rocoso en Australia, Canadá, Portugal y Zimbawe, pero la producción es baja debido a los altos costos de su extracción.
Por ello, el futuro de las reservas mundiales de litio permanece sombrío.

La paradoja de la abundancia

De acuerdo a los autores, Bolivia podría, a través de la explotación de sus reservas de litio, superar la maldición de los recursos naturales, o paradoja de la abundancia, la cual que dice que países y regiones con grandes recursos naturales, tienden a tener un crecimiento económico menor y peores indicadores de desarrollo que los países con menores recursos naturales.

Advierten que es evidente que el proyecto tiene un verdadero potencial basado en que la demanda de litio está en alza y con la posibilidad de que aumente dramáticamente en el futuro.

Indican, además, que el país posee una de las mayores reservas de litio del mundo y existen varios países europeos y asiáticos interesados en el desarrollo de éstas.

En términos prácticos -dicen- el gobierno actual está haciendo algunas cosas correctamente. Está conversando con potenciales socios correctos e integrando a socios potenciales al Comité Asesor Científico con el propósito de aprovechar sus conocimientos y llegar a conocerlos mejor.

Tiene la intención de mantener la administración y operación de la Planta piloto y la industrialización del carbonato de litio bajo el control estatal y mantener los beneficios en manos de Bolivia una vez establecida las alianzas con socios extranjeros, además de incluir a expertos bolivianos al proyecto.

Todo esto compone una estrategia sensata.

Sin embargo los investigadores señalan que existen muchas cosas que pueden salir mal a la espera del desarrollo del litio.

El gobierno puede dirigirse a los mercados equivocados. Las declaraciones del presidente Morales de que Bolivia podrá estar produciendo pronto vehículos eléctricos de clase mundial puede ilusionar a los bolivianos.

El gobierno también estaría prestando muy poca atención a las serias advertencias sobre el daño ambiental al Salar de Uyuni y sus alrededores. independientemente de que si el país obtiene grandes beneficios o no.

En tal sentido Bolivia podría terminar destruyendo un ecosistema en búsqueda de la riqueza del litio.

¿Cuál es la solución?, según los investigadores Rebecca Hollender y Jim Shultz Es simple y compleja al mismo tiempo.

El proceso boliviano hacia el desarrollo de su litio merece ser transparente y toda la sociedad boliviana debe comprometerse a permanecer vigilante y despierta.

Ambos investigadores concluyen que el camino por delante tiene serias implicancias para Bolivia -para su gente, su economía y su medio ambiente- que perdurarán en las décadas venideras. Finaliza el informe advirtiendo que “creemos que estos asuntos deben resolverse democráticamente, por la gente y las comunidades afectadas, y que, para poder tomar decisiones correctas, se requiere de información y análisis sólidos”.


Pan American Lithium explora el litio en los Salares de Atacama

La empresa junior estadounidense Pan American Lithium Corp., Tucson, Arizona, espera comenzar a explotar y producir hacia el 2013 del orden de 10.000 toneladas anuales de carbonato de litio desde un grupo de salares ubicados en la Tercera Región. Pan American llegaría a triplicar esa producción si logra cerrar próximamente contratos de venta de largo plazo. La compañía posee actualmente derechos sobre nueve salares en esa área con el potencial de producir litio, un mineral no metálico que está siendo altamente cotizado en la industria por sus aplicaciones en medicina, fabricación de vidrios y también en baterías para autos eléctricos e híbridos.
El precio del litio ha alcanzado niveles de U$ 6.600 por tonelada, en casos de alta concentración.

Los salares evaluados son Piedras Paradas, Lagunas Bravas, Lagunas del Jilguero, La Laguna, Agua Marina, Laguna Verde, Salar de Wheelwright, Laguna Escondida y Salar Ignorado. Los derechos sobre estos salares cubren un área de 11.500 hectáreas y son accesibles a través de caminos de servicios.

Se espera que la demanda total de litio en el mundo se eleve desde las 85.000 toneladas registradas en 2007 al orden de 250.000 toneladas hacia el año 2015.

La compañía, que también tiene proyectos de explotación de litio geotermal en México, los salares chilenos están localizados en una de las áreas considerada como una de las mejores para la producción de este mineral. Una de las ventajas en Chile es que los salares poseen lagunas superficiales de gran tamaño y las salmueras de dos de ellos, -Laguna Verde y Lagunas Bravas- pueden comenzar a ser explotadas rápidamente.

Pan American ha realizado una estimación inicial de las salmueras y los flujos superficiales de los nueve salares, donde se hallarían reservas de más de 150.000 toneladas de carbonato de litio.

 

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