Reflexiones para Expomin 2020

“Existe la intención tanto del organizador como de los expositores de mejorar las puestas en escena en pos de crear beneficios para la industria minera. Sin embargo, no se ha involucrado al actor principal que es el visitante minero”.

Por Roberto Mora C.,
Consultor del Centro de Marketing Industrial de la Universidad Estatal de Georgia, Estados Unidos
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Luego de haber participado en Expomin 2018, gracias a una invitación de Fisa, visitando una gran cantidad de stands y conversando con diversos visitantes mineros, mis conclusiones son de dulce y agraz, en sintonía con la medición métrica realizada.

Primero, reconozco que existe la intención tanto del organizador como de los expositores de mejorar las puestas en escena en pos de crear beneficios para la industria minera. Sin embargo, no se ha involucrado al actor principal que es el visitante minero. Para resarcir esta situación, se debiese crear una mesa directiva con soporte científico de lo que significa una feria industrial y discutir temas con profundidad y seriedad.

Segundo, los expositores se quejan de aspectos logísticos o de soporte prestados por el organizador como si fuese la razón de sus puestas en escena pobres y muchas veces incomprensibles. Por supuesto, deben corregirse aspectos higiénicos provistos por el organizador, como por ejemplo, el funcionamiento eléctrico, pero aún la mayoría de los proveedores responden que la razón principal de participar es sencillamente porque “hay que estar” o porque “mi competencia participará”, entre otras. Todas razones superfluas.

Tercero, las mineras y otros actores de la industria ocupan los términos de moda (“industria 4.0”, “big data”) para generar debates obvios y recursivos que no llevan a nada, como, por ejemplo: “debemos implementar tecnología para mejorar la productividad”. La percepción es que hay que “parecer moderno” a como dé lugar, pero no existe comprensión real de los conceptos. Son solo discursos para LinkedIn donde todos “son” expertos-astronautas-ingenieros nucleares. Arrogancia e ignorancia.

Cuarto, los proveedores deben adquirir conocimientos profundos de marketing B2B. Es inconcebible que existan aún puestas en escena fuera de todo contexto profesional. Expomin debe ser una fiesta técnico-comercial. Para algunos proveedores es literalmente una fiesta. Al parecer, es necesario que Codelco amenace con no participar (tal como lo hizo en la pasada versión) para generar un remezón. Absurdo.

Quinto, el rol de las empresas mineras es abrirse a crear espacios para la discusión con sus actuales y potenciales proveedores. Su participación debe ser activa en la interacción técnico-comercial. Los altos ejecutivos de las mineras deben hacerse presentes y ser capaces de conversar sobre sus desafíos no solo cuando tienen un micrófono en un escenario.

Por último, los gobiernos han participado para la foto de la inauguración de Expomin por años, sin empujar las directrices de una estrategia país. Mi mayor decepción proviene del lanzamiento de la “marca” Chile Mining en Perumin 2017, donde luego de una calurosa bienvenida de los directivos y requerir nuestros contactos, ofrecimos feedback de cortesía y ni siquiera se dignaron a responder. Desinterés real.

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