Nueva normativa: Fundiciones en la mira

(Foto: Codelco)

Una serie de proyectos de mejoramiento y modernización de sus instalaciones y procesos están desarrollando las fundiciones de cobre en Chile. Pero los plazos apremian, ya que la nueva norma que las obligará a reducir sus emisiones, comenzará a regir en diciembre del próximo año.

Por Paula Chapple
Revista Nueva Minería y Energía
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El 12 de diciembre de 2013 se publicó en el Diario Oficial el Decreto Supremo 28 (DS 28) del Ministerio de Medio Ambiente (MMA), la norma que establece los límites máximos de emisión de azufre y arsénico que deberán acatar las fundiciones chilenas a partir de diciembre de 2018, las que además deberán cumplir con un porcentaje de captura y fijación de azufre y arsénico igual o superior a 95%.

De acuerdo al ministerio, la nueva norma de emisión para fundiciones de cobre y fuentes emisoras de arsénico, tiene por objeto “proteger la salud de las personas y el medio ambiente”, advirtiendo que la aplicación es a nivel nacional para “fuentes existentes y nuevas”.

“Esta norma establece exigencias para la fundición y para algunas operaciones unitarias relevantes dentro de la fundición, para los siguientes contaminantes: material particulado (MP), dióxido de azufre (SO2), arsénico (As) y mercurio (Hg)”, detallan desde el Ministerio de Medio Ambiente.

Voces críticas

Sin embargo, la norma con sus actuales exigencias no es bien vista por todos los sectores. Desde la Comisión de Minería y Energía del Senado la visión es más bien crítica, tal como lo reconoce la senadora Isabel Allende (PS), quien en 2016 presidió la entidad de la que sigue siendo hoy integrante.

“La Comisión de Minería y Energía estudió el tema de las fundiciones en profundidad y la conclusión a la cual se llegó es que Chile necesita aumentar su estándar ambiental en materia de emisiones. La nueva norma que entrará a regir el 2018 exige un 95% de captura”, dice la parlamentaria, aludiendo a uno de los principales focos de controversia de la normativa.

La cifra de captura también es criticada por el senador Alejandro García Huidobro (UDI), quien recuerda que a mediados del año 2015, la Comisión de Minería del Senado -de la cual es integrante- presentó al gobierno un informe, con acuerdo unánime de los miembros de la entidad, donde se planteaba la “preocupación” de los parlamentarios por cumplir las máximas exigencias medioambientales, pensando en la exportación de cobre. “Así, le sugerimos a los ministerios de Minería, Hacienda y Medio Ambiente, junto con Codelco y Enami, la conveniencia de elevar los estándares de la captación de elementos nocivos a un 99%, en vez del 95% exigido por el decreto”, detalla el senador.

En dicho informe se señalaba que resultaba más eficiente invertir en refinerías más limpias y con mayor capacidad de recuperación. “Propusimos postergar la entrada en vigor del decreto, de manera de replantear el asunto desde la perspectiva de una estrategia que permitiera fundiciones más limpias, eficientes, modernas y con mayor capacidad de recuperación de metales, para obtener un mayor valor agregado de nuestra producción”, agrega García Huidobro.

De acuerdo al parlamentario UDI, el gobierno prefirió “no tomar en consideración nuestras recomendaciones y avanzar en el desarrollo de un plan para adaptar las actuales fundiciones y refinerías a los estándares establecidos por el DS 28 (95% de recuperación)”.

Según García Huidobro, la aplicación de esta nueva norma implicará una enrome inversión, en torno a los US$ 1.800 millones que, sin embargo, sólo permitiría “modernizar” las plantas en el corto plazo, ya que éstas quedarían “obsoletas prontamente”.

Situación actual

Pese a estos reparos, una vez publicada la norma, las siete fundiciones operativas en Chile comenzaron a elaborar sus planes de inversiones para cumplir las nuevas exigencias en los plazos establecidos.

De acuerdo a Cochilco, todas las fundiciones estatales pertenecientes a Codelco (Caletones, Chuquicamata, Potrerillos y Ventanas) poseen planes de inversiones que alcanzan un costo estimado de US$1.661 millones que involucran una serie de mejoras para cumplir con el nuevo marco legal.

En Potrerillos, por ejemplo, se está desarrollando un proyecto “de envergadura” que permitirá mejorar el sistema de captación de gases metalúrgicos en la fundición y su procesamiento en la planta de ácido.

“Estamos incorporando tecnología de última generación en las campanas que captan los gases metalúrgicos, en los sistemas de enfriamiento y limpieza de gases metalúrgicos y en la planta de ácido, de tal manera de cumplir la normativa ambiental que está comprometida en el Decreto N°28”, asegura Claudio Queirolo, gerente de operaciones de Fundición Refinería de la división Salvador.

El proyecto de mejoramiento está actualmente en su primera etapa, según revela el ejecutivo, lo que ha significado parar la fundición por 45 días, reiniciando las operaciones a mediados de noviembre. En tanto, la segunda etapa se realizará el próximo año, “entre los meses de octubre y diciembre, de manera de poder cumplir con la normativa”, agrega Queirolo.

El efecto China

Pero más allá de estas mejoras desarrolladas por las fundiciones chilenas, es un hecho que la normativa internacional, en general, avanza más rápido que la nacional. En consecuencia, es altamente factible que los estándares del DS 28, prontamente, ya no sean aceptables en el contexto internacional, tal como lo señalan los parlamentarios miembros de la Comisión de Minería.

“Esto es grave, pues dicha situación puede perjudicar sustancialmente nuestras exportaciones de minerales. El no cumplir con los estándares ambientales exigidos por el mercado internacional puede significar, simplemente, que no podamos exportar”, asegura el senador Alejandro García Huidobro.

La aplicación de la nueva norma implicará inversiones estimadas en unos US$ 1.800 millones en total para modernizar las fundiciones. Sin embargo, podrían quedar obsoletas si las exigencias internacionales aumentan. En la foto, la fundición Ventanas. (Foto: Codelco)

En este contexto, China aparece claramente en el horizonte de Chile debido a que juega un rol importante en el mercado de fusión y refinación de concentrados de cobre, tanto por contar con el 37% de la capacidad de fusión mundial (Chile tiene sólo el 8%, al igual que Japón), como contar con las tecnologías más competitivas, según advierten desde Sonami. “Esta condición le da a las fundiciones chinas una posición dominante en el mercado y, por lo tanto, en la fijación de los cargos de tratamiento”, explica Felipe Celedón, gerente general del gremio.

China también es un actor relevante como proveedor de tecnología de fundición y refinerías de cobre. Sumado a este hecho, “en abril de 2016, los gobiernos de Chile y China firmaron un memorándum de entendimiento para colaborar en el desarrollo de nuevas tecnologías y potenciar la industria de fundiciones y refinerías de cobre en Chile”, agrega el ejecutivo de Sonami.

Desafíos

Para la senadora Isabel Allende, el camino que debe seguir el país para cumplir los estándares internacionales y mantenernos competitivos, debe ser el de invertir en fundiciones que lleguen a un 99% o más de captura. “Sin embargo, eso por sí mismo ya no basta”, advierte.

Felipe Celedón, en tanto, señala que los principales desafíos son contar con tecnologías que les permitan costos competitivos, altos niveles de captura de azufre y arsénico, altas recuperaciones metalúrgicas, equipos de recuperación de calor y recuperación de otros metales adicionales a los tradicionales, “aspectos que se vean reflejados en importantes mejoras de productividad”, destaca.

Así, adaptarse permanentemente a nuevos requerimientos tecnológicos para una producción eficiente y moderna, que permita a Chile competir, con una visión de largo plazo, en los mercados internacionales, son parte importante del gran desafío que tienen por delante las fundiciones chilenas.

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