Negociaciones colectivas: Los trabajadores mineros con la palabra

(Ilustración: Fabián Rivas)

(Ilustración: Fabián Rivas)

La extensa huelga del sindicato N°1 de Minera Escondida y la reciente entrada en vigencia de la Reforma Laboral abre interrogantes sobre las negociaciones colectivas que se avecinan en la industria minera. Por ahora, lo que está claro, es que el escenario será diferente, tanto para los sindicatos como para los empleadores.

Revista Nueva Minería y Energía
Camila Morales
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Desde una visión histórica, la negociación colectiva ha sido el instrumento más importante para la defensa de los trabajadores. Posterior a la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones sindicales comenzaron a expandirse por todo el mundo como símbolo del fortalecimiento de los derechos colectivos en Estados democráticos.

El origen de este derecho, el cual identifica al sindicato, la negociación colectiva y la huelga como sus tres pilares fundamentales, ha permitido desarrollar instrumentos normativos específicos que procuran entregar herramientas a los trabajadores para su defensa.

¿Qué ha sucedido en Chile respecto a este tema? De acuerdo a datos elaborados por Fundación Sol, en 1973 se alcanzó la tasa de sindicalización más alta de la historia, llegando a un 34%, mientras que en materia de negociación colectiva el peak se registró en 1992, con un 12% de cobertura de los trabajadores asalariados.

Los datos demuestran la escasa utilización de esta herramienta en la actualidad, cuestión que incluso ha sido reconocido por la Dirección del Trabajo, desde donde han señalado que la negociación colectiva “presenta debilidades que limitan su potencial como instrumento para lograr la equidad en las relaciones laborales; tanto su cobertura como su impacto en las remuneraciones son de escasa significación”.

Es por ello que la reciente entrada en vigencia de la denominada Reforma Laboral abre un nuevo capítulo en la materia. Un nuevo marco legal que no ha quedado exento de polémica por los cambios que introduce, como la ampliación de la cobertura de la negociación colectiva y el piso mínimo para negociar.

Sumado a este cambio normativo, el escenario laboral en la minería se ha visto marcado por la extensa huelga legal protagonizada por el Sindicato N°1 de Minera Escondida (ver crónica aparte en página 16), lo que genera opiniones divididas sobre las proyecciones de las futuras negociaciones colectivas que se aproximan en el sector.

Relación empresa y trabajadores

Pese a que diversos especialistas y actores mineros han coincidido en anticipar un leve repunte de la cotización del cobre durante 2017, hay otros factores que ponen en duda que este año sea el de la recuperación, al menos en términos de producción. Y uno de esos elementos a tomar en cuenta son precisamente las negociaciones colectivas regladas que tendrán lugar durante el año, lo que introduce –a juicio de algunos- un elemento de incertidumbre, si se tiene a la huelga de Escondida como antecedente.

Para Marcelo Albornoz, abogado y ex director Nacional del Trabajo, al tener las empresas “una cuota importante” de responsabilidad en el éxito de las relaciones laborales, las compañías debieran mantener y profundizar lazos de confianza basadas en el diálogo. “Si no hay confianza en las relaciones laborales y respeto por el rol de cada parte, no se sabe cómo puede terminar una negociación colectiva”, advierte.

¿Y qué dicen los trabajadores? Tanto desde el sindicato de mina Zaldívar -que negociará la renovación de su contrato colectivo en agosto- como desde el sindicato de Pascua Lama -que hará lo propio en el mes de diciembre-, dicen compartir la idea de profundizar el diálogo entre empleado y empleador.

“Sabemos que las empresas están alineadas en los futuros cambios y tienen herramientas para tratar de ejecutarlos. Sin embargo, no hay que olvidarse que somos nosotros los trabajadores los que sacamos adelante una compañía”, afirma Raúl Torres, presidente del sindicato Zaldívar.

Por su parte, Alexis Spencer, presidente del sindicato de Pascua Lama, afirma que para aminorar el impacto que tienen este tipo de movilizaciones en la producción, debe haber “más comunicación y altura de miras”, pensando en el bien del trabajador como de la empresa, asegura.

La Reforma Laboral fue promulgada por la Presidenta Bachelet en agosto de 2016. Entre los cambios más relevantes destaca la existencia de un piso de negociación dado por la negociación colectiva anterior vigente. (Foto: Ministerio del Trabajo)

La Reforma Laboral fue promulgada por la Presidenta Bachelet en agosto de 2016. Entre los cambios más relevantes destaca la existencia de un piso de negociación dado por la negociación colectiva anterior vigente. (Foto: Ministerio del Trabajo)

“La idea es que los resultados sean buenos para ambos; no hay que olvidar que un trabajador contento es mucho más productivo”, agrega Spencer.

Sin embargo, al hablar de negociaciones colectivas, inevitablemente aparece en el debate el antecedente de la larga huelga del Sindicato N°1 de Minera Escondida, que tras 44 días de paralización, decidió acogerse al artículo 369 del Código del Trabajo que le permite prorrogar por 18 meses la vigencia del convenio colectivo que venció en enero, renunciando de paso a bonos y a posibles reajustes. Así, la huelga no sólo se convirtió en la más larga de la minería de Chile, sino que sentó un relevante precedente para futuras negociaciones en el sector.

En la opinión del abogado y académico de la Universidad de Chile, Jorge Drago, las empresas deberían cuidar las relaciones laborales con los trabajadores y con los dirigentes sindicales, y “tomar las medidas internas que crean necesarias de reorganización para aminorar los efectos de la negociación y eventuales huelgas, las que se estima aumentarán en número, duración y conflictividad”, dice.

Precisamente, el eventual aumento de la conflictividad en futuras negociaciones colectivas preocupa al Consejo Minero. “Es lamentable para nuestra convivencia y para la imagen del país que se toleren actos de violencia durante los procesos de negociación colectiva. Son absolutamente inexplicables, carecen de toda justificación”, dice Joaquín Villarino, presidente del gremio minero.

El escenario con la Reforma Laboral

Otro factor determinante para analizar las negociaciones colectivas en minería, es la nueva regulación laboral, vigente desde el pasado 1 de abril. Esta reforma impulsada por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet se ha transformado en uno de los ejes programáticos más importantes de su administración.

En hechos concretos y a grandes rasgos, el nuevo reglamento plantea la existencia de un sindicato titular en las empresas, y establece un piso mínimo para cada negociación colectiva que emprendan los trabajadores, pese a que plantea dudas sobre el reemplazo en huelga.

Frente a este nuevo escenario normativo, Marcelo Albornoz señala que empresas y empleados son los primeros llamados a construir relaciones estables y confiables. En segundo lugar, “el gobierno, a través de la Dirección del Trabajo, debe anticiparse cada vez más, sobre todo con la Reforma Laboral, y poner sus buenos oficios en todo momento, especialmente antes de las negociaciones, y antes de las huelgas para abrir las posiciones rígidas”.

Pese a las intenciones del gobierno de que las compañías y trabajadores logren llegar a un acuerdo previo a un proceso de huelga, Jorge Drago advierte que las nuevas negociaciones colectivas “se vislumbran con un importante grado de conflictividad que repercutirá en el nivel de producción y nivel de empleo de las empresas”.

Para el académico, la existencia de un piso de negociación “es una imposición de la ley” que afectaría, según su visión, “el sentido de libertad” de toda negociación.

“También hay que considerar que con la nueva ley se podrá negociar en las obras o faenas transitorias o de temporada, que generalmente prestan contratistas o subcontratistas en las grandes empresas, aun cuando no habrá fuero ni huelga”, explica Drago.

Por su parte, desde el mundo sindical ya se están preparando para enfrentar esta nueva realidad, lo que incluye a la propia organización de trabajadores, a sus dirigentes, y también a los asesores que normalmente trabajan junto a los sindicatos.

“Lo importante es que pese a los cambios normativos, nuestra principal herramienta de lucha seguirá siendo la unidad sindical”, recalca Raúl Torres, del sindicato de Mina Zaldívar, que se transformará en el primer sindicato que negociará con la nueva reforma.

Posterior a la negociación en Mina Zaldívar, los operarios de Altonorte y de la compañía minera Doña Inés de Collahuasi, los supervisores de la División El Teniente de Codelco, el sindicato de Rol General Número Uno de Quebrada Blanca, y los trabajadores de Pascua Lama, también tendrán negociaciones colectivas que deberán someterse a un escenario distinto con la Reforma Laboral. Un panorama que podría resultar “complejo”, según reconocen los sindicatos.

“No será difícil solo para nosotros, sino también para todos los sindicatos que negociarán con esta nueva regulación, que pone más trabas que soluciones para los trabajadores y sobre todo en lo que respecta a la negociación colectiva”, asegura Alexis Spencer, del sindicato de Pascua Lama.

Una opinión distinta es la que tiene Joaquín Villarino, quien señala que “lo que buscaba la Reforma Laboral era fortalecer los sindicatos, y eso se logró (…). Por lo tanto, hay que hacerse la idea de que al otro lado de la mesa habrá una contraparte fortalecida, más empoderada”, dice.

Posterior a la negociación en Mina Zaldívar, este año también realizarán negociaciones colectivas en Altonorte,  Collahuasi, Codelco, Quebrada Blanca, Pascua Lama y Escondida. (Foto: Codelco)

Posterior a la negociación en Mina Zaldívar, este año también realizarán negociaciones colectivas en Altonorte, Collahuasi, Codelco, Quebrada Blanca, Pascua Lama y Escondida. (Foto: Codelco)

Los trabajadores y la productividad

Con un precio del cobre proyectado por Cochilco en US$ 2,40 para este año, y en US$ 2,50 para el 2018, la incidencia que podrían tener las negociaciones colectivas en el corto plazo a nivel de productividad, es una arista que alerta a la industria y al sector público.

En la visión de Jorge Drago, no se debe perder de vista que “el riesgo de pérdida de la competitividad en los mercados de las empresas, por encarecimiento de la mano de obra, en una economía globalizada puede acarrear efectos en la existencia misma de la fuente laboral”.

Sin embargo, las proyecciones indican que las cuatro compañías mineras más importantes (BHP Billiton, Rio Tinto, Vale y Glencore) podría reportar ganancias por un total de US$ 27.000 millones en los primeros seis meses de 2017, lo que sin duda será un elemento a considerar por los trabajadores a la hora de sentarse a negociar.

“Las empresas mineras se proyectan a largo plazo, eso significa que los beneficios ganados por los trabajadores en el tiempo no tienen por qué ser usurpados”, advierte el presidente del sindicato de Mina Zaldívar, Raúl Torres.

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