Minerales no tradicionales: Mucho más que cobre

A Chile se le reconoce como el principal productor de cobre en el mundo. Y ciertamente, el metal rojo todavía es una viga maestra de su economía. Pero el país también posee otras riquezas minerales que concitan interés por su potencial. ¿Será posible diversificar la industria en el largo plazo? En el Mes de la Minería, expertos y actores del sector analizan la realidad de estos “otros” minerales, menos visibles, que también produce el país.

Por Camila Morales
Revista Nueva Minería y Energía
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“El sueldo de Chile”. La frase, presente en el inconsciente colectivo de todo el país, responde bien al peso que desde hace décadas ha tenido, y que desde luego sigue teniendo, el metal rojo en la economía nacional. Pese a estar marcado por las fluctuaciones de precio, su participación en el PIB nacional ha sido de un 9% promedio, pasando por mínimos en torno al 7%, hasta máximos sobre el 20%.

El predominio del metal rojo en la economía chilena es indiscutible, gracias a las importantes reservas de este mineral. Sin embargo, la particular constitución geológica del país, ubicado en la zona de convergencia de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, permite que Chile cuente con una importante variedad de recursos minerales además de cobre.

Litio, oro, plata, hierro y tierras raras, son algunos de los minerales no tradicionales que figuran en el territorio nacional. Con mayor o menor potencial, Chile goza de una variada riqueza mineral de la que poco se habla. Es por eso que en el Mes de la Minería, Revista Nueva Minería y Energía ha querido tener como protagonistas a estos “otros” minerales, menos visibles y normalmente eclipsados por la importancia del cobre.

Diversificar la industria

De acuerdo a datos de Cochilco, al analizar el valor de las exportaciones mineras entre 2007 y 2016 (ver recuadro), el 2011 fue el año en que hubo una mayor cantidad de envíos de minerales “no cobre”, llegando a más de US$4.000 millones.

No obstante, al año siguiente las exportaciones de los minerales no tradicionales comenzaron a descender hasta llegar cerca de los US$ 2.000 millones en 2015.

Respecto a este descenso, Carlos Marquardt, académico de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, señala que pese a los múltiples esfuerzos de investigación pública y privada, pocos son los trabajos que analizan e integran “los potenciales recursos minerales disponibles y la génesis de concentraciones anómalas en la corteza (…) que pueden ser de interés económico para, por ejemplo, orientar las estrategias de inversión en exploración”.

Ante esta falta de logística en la etapa inicial de la actividad minera, el desarrollo de industrias ligadas a algunos de los principales minerales no tradicionales puede ser algo difícil de lograr. Así lo corrobora Daniela Desormeaux, gerenta general de la consultora SignumBOX.

“Efectivamente Chile debe tener una mirada estratégica de largo plazo y ver qué minerales son los que a futuro van a tener mayor interés. En este sentido, es importante contar con un conocimiento de nuestros recursos, y de poseer la información necesaria para tomar las decisiones adecuadas”, advierte Desormeaux.

En este sentido, las decisiones que tome el Estado parece ser un factor determinante a la hora de proyectar nuevas industrias en minería. En la opinión de Archivaldo Ambler, gerente de Personas y Sustentabilidad de CAP, para generar una mayor activación de la economía nacional, es sumamente relevante la participación del Estado.

“El desarrollo de minerales no convencionales debe considerarse como una propuesta de progreso (…), dando el respaldo para fortalecer estos negocios emergentes”, agrega el ejecutivo de CAP.

Pero no sólo el Estado debe cumplir un rol activo para diversificar el rubro con minerales que no sean cobre. “Logrando aumentar el conocimiento, las habilidades de los profesionales y realizando una adecuada transferencia tecnológica, es posible diversificar la industria minera”, asegura el vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Sergio Hernández.

La baja disponibilidad de terrenos sin propiedad minera, es una de las principales trabas para el desarrollo de minerales no tradicionales.

Tomando en cuenta los factores que inciden a la hora de potenciar nuevos metales, ¿por qué estos no se han concretado de manera significativa? Los expertos advierten que las industrias que se desarrollarían en torno a estos “otros” minerales, no llegarían a tener un impacto significativo en el PIB nacional. Sin embargo, hay minerales que podrían tener un papel destacable.

Minerales con potencial

Junto con el cobre, Chile también explota en la actualidad a distintas escalas oro y hierro, minerales que cuentan con un potencial “muy interesante”, con modelos de exploración y explotación “avanzados y consensuados”, según destaca el académico de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, José Joaquín Jara.

Para el docente, “sus modelos genéticos y la geología que los gobierna a nivel local es bien conocida y ha sido testeada innumerables veces al menos en las últimas cuatro décadas”, lo que actualmente representa un avance en comparación a otros minerales, explica.

Si bien el oro es un actor que se ha mantenido durante muchos años de forma secundaria en la actividad minera del país, es al mismo tiempo el mineral con mayor potencial de alcanzar “un volumen de mercado similar al del cobre”, según advierte Sergio Hernández, de Cochilco (ver recuadro 01).

Sumado al oro, el hierro es otro mineral que presenta un desarrollo importante en el país, principalmente de la mano de la empresa CAP Minería. Pero no es cualquier tipo de hierro. Según la compañía, el metal que exporta se caracteriza por pertenecer a una categoría ‘premium’, dada por su composición química de hierro magnético.

“Nuestros objetivos son seguir creciendo y diversificándonos con un fuerte énfasis en mejoras de productividad, costos, calidades e innovación”, destaca Archivaldo Ambler, de CAP Minería.

Si bien el hierro en todas sus variedades de productos logra desmarcarse de los commodities como el oro o el cobre, Ambler cree que sigue siendo un desafío para la industria poder dinamizar el mercado y activarlo según los requerimientos de cada mineral.

“Es importante la diversificación de los productos y la expansión hacia nuevos mercados, con miras al desarrollo de oportunidades que gradualmente están adquiriendo mayor importancia”, apunta el ejecutivo de CAP.

Las perspectivas del litio

Uno de esos “otros” minerales que ha ganado relevancia en el último tiempo es el litio, con potencial suficiente para aumentar su producción en el país, y de paso, abrir nuevos nichos económicos.

“De los minerales que actualmente conocemos y explotamos, el litio es el que tiene el mayor potencial en Chile, en términos de tasas de crecimiento y proyección futura”, resume Daniela Desormeaux, de SignumBOX.

Las nuevas demandas a nivel tecnológico han permitido al llamado “oro blanco” incrementar su interés de explotación. En este contexto, Chile tiene una posición privilegiada desde el punto de vista de la oferta, al albergar importantes recursos, pese a que en la economía nacional aún juega un rol menor.

Sin embargo, y a pesar de sus favorables perspectivas, su peso en la minería nacional estará siempre a la sombre del cobre, en términos de volumen y de generación de recursos, según advierte el académico Carlos Marquardt.

“Si todo fuera espectacular y el mercado del carbonato de litio llegara a 600 mil toneladas anuales en los próximos 15 a 20 años, y se cumplieran las proyecciones optimistas de precio, con Chile manteniendo un tercio del mercado; las exportaciones de litio llegarían a US$ 3.000 millones anuales, es decir, menos de un 10% de las actuales exportaciones de cobre”, explica el docente de la Universidad Católica.

Tierras raras

Sumado a los minerales ya señalados, las tierras raras son otros de los productos mineros que han concitado interés en el último tiempo, debido a que en Chile existe un potencial geológico interesante en la Cordillera de la Costa, tanto en la zona norte (en la Región de Atacama) como en el sur (Región del Maule).

Bien lo saben quiénes integran Minera Biolantánidos, empresa que está buscando financiar US$40 mil millones para construir y desarrollar la producción de la primera planta de tierras raras de arcillas iónicas fuera de China a nivel mundial.

Valor de las exportaciones mineras entre los años 2007 y 2016 considerando el cobre (a) y sin considerar el cobre (b). (Fuente: Cochilco)

“El mercado de las tierras raras es una industria muy pequeña en relación a los minerales tradicionales, por eso es que actualmente no hay espacio en el mercado para nuevos proyectos. La importancia que debe tener para Chile el desarrollo de esos minerales, es que nos introduce en la cadena de valor de nuevas tecnologías”, comenta Ignacio del Río, director general de BioLantánidos.

Un paso relevante para las tierras raras es que BioLantánidos, que posee un yacimiento de estos minerales en Penco, Región del Biobío, firmará su primer contrato para suministrar concentrado al exterior. El cliente, una empresa estadounidense llamada Rare Earth Salts, solicitó el envío de 500 toneladas anuales, lo que equivale a un tercio de la capacidad de la mina.

Respecto a este importante paso, el director general de BioLantánidos comenta que el acuerdo con la compañía estadounidense ha permitido abrir “diversas oportunidades comerciales con empresas de otros países”, lo que es un avance significativo para estos minerales que, de paso, permiten el desarrollo de proyectos en regiones de Chile que no son tradicionalmente mineras.

Desafíos a considerar

Si bien estos minerales tienen un potencial relativo en el país, deben superar todavía varios desafíos que complican su desarrollo a una escala mayor. En la opinión de José Joaquín Jara, la baja disponibilidad de terrenos sin propiedad minera, es una de las principales trabas.

“En el norte y centro del país existe una baja disponibilidad de terrenos sin propiedad minera, lo que imposibilita o encarece la exploración. Además, y en particular en la zona centro sur, la competencia por el territorio con otras actividades económicas y sociales, y las disputas ambientales hacen más complejo y riesgoso desarrollar minería de nuevos minerales”, señala el académico de la UC.

Una opinión similar es la que tiene Sergio Hernández, quien además de destacar la necesidad de generar estrategias de desarrollo para propiedades sin actividad minera, agrega que las dificultades identificadas por el sector minero han sido principalmente por los permisos ambientales. “A nuestro parecer, el mayor problema es cómo la minería recupera la confianza de las comunidades”, reconoce.

Así, hay una serie de factores comerciales, geológicos, sociales, medioambientales, de ingeniería, y de disponibilidad de información que deben ser considerados a la hora de analizar por qué no se facilita un desarrollo mayor de minerales que no sean cobre.

Con todo, los expertos coinciden en la necesidad de seguir desarrollando estos “otros” minerales, con el fin de diversificar la industria minera, hoy dominada ampliamente por el cobre. Entonces, ¿cómo facilitar el nacimiento de emprendedores en Chile para la manufactura y explotación sustentable de minerales no tradicionales? Sin duda, aún queda un camino largo por recorrer.

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