La apuesta por una economía circular

(Ilustración : Fabián Rivas)

Establecer una nueva forma de hacer y pensar nuestras acciones para transitar de una economía lineal a una circular, parece algo complejo, pero necesario de lograr, aseguran los expertos. Más en un país como Chile, caracterizado por la explotación de sus recursos naturales.

Por Camila Morales
Revista Nueva Minería y Energía
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Para comprender de qué se trata la economía circular, es necesario remitirnos a la revolución industrial. Posterior a este importante proceso histórico, el mundo dio un giro en la producción y consumo de bienes, pasando de una economía rural, a una economía industrializada y urbana.

Posterior a ese momento, la producción en serie y a gran escala se fue desarrollando de la misma manera que la idea de que el uso de recursos finitos y los gases contaminantes provocados por los procesos productivos, no tendrían consecuencias negativas. Gran equivocación.

El impacto que ha tenido la actividad humana en la explotación de recursos no renovables y en la generación del calentamiento global nos alerta del desfavorable escenario mundial que tendrán las futuras generaciones. Frente a esta situación, ¿se hace urgente poner en marcha nuevos modelos productivos, económicos y sociales para enfrentar la situación de manera sostenible?

Entidades de peso internacional como la OCDE, la Cepal y la ONU, entre tantas otras, han advertido de que sí es urgente cambiar el modelo productivo lineal que tiene por lógica “tomar, hacer y desechar”. En este contexto surge la idea de una economía circular, modelo colaborativo que busca sustituir el concepto de “caducidad” por el de “restauración”.

Tomando en cuenta que Chile tiene como base económica la extracción de sus recursos naturales, como el cobre, ¿sería posible y cuán necesario es insertar un modelo de economía circular en el país? Expertos dan a conocer su visión respecto a este tema.

Chile: Más allá del reciclaje

Para Andrés Pesce, gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile, el punto central es que los países en desarrollo, entre los que se encuentra Chile, no pueden seguir la trayectoria de crecimiento lineal que siguieron los países que hoy son ricos. “Y como la alternativa de no crecer está fuera de las opciones (…), el modelo de uso lineal de recursos debe evolucionar a un modelo que desacople este uso de recursos del crecimiento económico y, más importante aún, del aumento de la calidad de vida de nuestra sociedad”, dice Pesce.

Lo que se busca es, por ejemplo, avanzar hacia el uso de energías renovables, eliminando el uso de químicos tóxicos que puedan perjudicar el mantenimiento, reutilización, renovación, y/o reciclaje de materiales. Pero para lograrlo, se requiere de una serie de retos, asegura Petar Ostojic, CEO de Neptuno Pumps, empresa proveedora de la minería que busca ofrecer soluciones sustentables en el manejo de agua y energía.

“Uno de los principales desafíos es el cambio cultural que este proceso significa, de pasar de una economía lineal a un modelo circular que permite el aprovechamiento y uso eficiente de recursos y que considera los desechos como un error de diseño. Otro desafío es resolver problemas globales con recursos locales, para lo cual se requiere instalar capacidad de diseño y manufactura local con un nuevo enfoque circular. Esto solo se logra con inversión, voluntad y modelos de negocio sustentables en el tiempo”, advierte Ostojic.

Pese a que el país está lejos de implementar una economía circular, se están dando pasos. Es el caso de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), la cual es destacada por Annika Glatz, project Manager del Centro de Negocios Mineros de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (Camchal).

En el proceso colaborativo de esta entidad con el Ministerio de Medio Ambiente, el análisis realizado por la Camchal “mostró algo importante y positivo”: todos los actores están de acuerdo en que Chile necesita la economía circular y que se tiene que llegar a un cambio en el manejo de los residuos. “El desafío ahora es ver cómo llevarlo a la realidad y cómo conciliar los intereses y responsabilidades de los diferentes actores”, asegura Annika Glatz.

¿Qué sucede con la minería?

Una de las máximas de la economía circular es eliminar residuos de la cadena industrial mediante la reutilización de materiales, lo que promete ahorros en costos de producción y una menor dependencia de recursos. Pero, ¿es posible insertar esta nueva forma económica en la principal base económica de Chile?

Para Andrés Pesce, “en materia de cobre, la oportunidad es tremenda si somos capaces de subirnos de manera inteligente a la gran transición energética que está experimentando el mundo, que tiene que ver con la electrificación de todo, incluyendo el transporte. No sólo subirá la demanda por cobre, sino que también las exigencias de que ese cobre sea producido de una manera limpia”.

En este sentido, ¿qué medidas deberían tomar las empresas y/o el gobierno para potenciar la economía circular en ciertas áreas de la minería? En la opinión de Petar Ostojic, “deben existir políticas claras que fomenten el cuidado del medio ambiente, reducción de emisiones de gases efecto invernadero y el uso eficiente de recursos dentro y fuera de sus procesos, propiciando un ecosistema local que permita que los productos, componentes y recursos mantengan su valor y utilidad en todo momento”.

Además, el modelo circular como mecanismo para repensar el actual modelo de crecimiento de la minería, es capaz de generar soluciones y estimular la innovación en las compañías mineras y proveedoras, lo que permitiría mover el desarrollo económico lejos de materiales intensivos en energía y de extracción primaria.

Para Annika Glatz, la economía circular no solamente puede ser un tema que influya positivamente en el diálogo y la relación con la sociedad civil -que hoy otorga la así llamada ‘licencia social de operar’ para las mineras-, sino también “mejora el uso eficiente de recursos y, por lo tanto, la productividad de la empresa”.

Considerando que la escasez de recursos y los estándares ambientales cada vez más estrictos han llegado para quedarse, los entrevistados posicionan a la economía circular como un método eficaz para revertir la tendencia lineal de los productos.

En este contexto, las empresas comienzan a comprender que integrar la sostenibilidad y las demandas ambientales de la ciudadanía es fundamental para comenzar a dar pasos en un tipo de economía de la que poco se habla. Porque, tal como plantea el gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile, “si queremos subir nuestra producción de cobre de 5,7 a 8 millones de toneladas, ¿tenemos energía, agua y capacidad de disponibilizar relaves si no cambiamos?”.

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