Escondida enfrenta una nueva etapa tras el fin de la huelga

(Foto: La Nación)

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La huelga de 44 días en la mina con mayor producción de cobre del mundo marcó un hito para la industria. Fue histórico por su duración e inédito por su desenlace. Pero además, deja un precedente para otras negociaciones colectivas en la minería, en medio de un nuevo escenario marcado por la aplicación de la Reforma Laboral.

Camila Morales
Revista Nueva Minería y Energía
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Cuarenta y cuatro días bastaron para que la reciente huelga protagonizada por el Sindicato N°1 de Minera Escondida se transformara en la más extensa de la historia del sector en Chile, superando la anterior marca de 42 días que mantenía Spence –otra faena operada por BHP Billiton- desde el año 2009.

Pero la huelga de Escondida no sólo marcó un hito por su larga duración. Esta movilización también dejó huella en la industria por la inédita decisión que tomó el sindicato para poner fin a la huelga, utilizando una estrategia legal que tomó por sorpresa a los ejecutivos de la empresa, según reconocieron desde la propia compañía.

Tras fracasar los últimos intentos por llegar a un acuerdo, y luego de que ambas partes decidieran poner fin a las negociaciones (ver cronología), el sindicato decidió solicitar la activación del artículo 369 del Código del Trabajo. Una atribución legal que pueden tomar unilateralmente los trabajadores en huelga para prorrogar por 18 meses más la vigencia del convenio colectivo vencido.

De este modo, la decisión del sindicato de optar por el artículo 369 fue otro elemento que convirtió a esta huelga en un hito para la industria. ¿La razón? En los últimos tres años, este mecanismo fue utilizado por sólo tres negociaciones a nivel nacional en el rubro del retail y la banca, pero nunca en el sector minero.

Por lo tanto, más que poner fin a un capítulo, el cese de la huelga parece sólo poner una pausa al conflicto, ya que se anticipa una dura negociación cuando ambas partes deban volver a sentarse a dialogar el próximo año. Claro que esas conversaciones se darán en otro escenario, con la Reforma Laboral ya vigente, algo que no ocurrió esta vez.

Consecuencias y reacciones

Aunque la opción que tomó el sindicato de acogerse al artículo 369 del Código del Trabajo les permitirá retomar las negociaciones teniendo como piso mínimo el último convenio colectivo, la decisión tuvo sus costos. Al invocar la normativa, los trabajadores renunciaron a un eventual reajuste de sus remuneraciones y al bono de término de conflicto que estaban negociando (pedían $25 millones, aunque la compañía ofreció $11,5 millones en su última propuesta).

Por esta razón, una vez conocido el desenlace de la huelga, desde la industria se apuraron en señalar que la estrategia del sindicato no dejó a nadie como ganador.

“El resultado de Escondida muestra el fracaso de esta negociación. Se conversó poco, prácticamente no se negoció y los trabajadores y la empresa se mantuvieron mucho tiempo en sus posturas iniciales”, criticó Diego Hernández, presidente de Sonami y ex presidente de la división Metales Base de BHP Billiton, quien desde este cargo debió enfrentar una huelga de 25 días en Escondida, en 2006.

Para Hernández, el resultado de la huelga se resume en una frase categórica: “Perdieron todos”. En su opinión, “perdió la empresa, porque dejó de producir, y perdieron los trabajadores, porque no ganaron nada después de 44 días de movilización”.

Desde la empresa, la postura fue similar. “Cuesta entender que esto se vea como un triunfo para los trabajadores, porque lo que se hizo fue extender un contrato colectivo por 66 meses, congelándose las remuneraciones y no reajustándose por IPC durante 18 meses. Si a esto se suman los préstamos que tienen que ser cancelados, va a ser muy difícil para ellos en lo económico”, dijo el presidente interino de Minera Escondida, Marcelo Castillo, poco antes de que la empresa anunciara su salida del cargo (será reemplazado a partir del 17 de abril por Mauro Neves).

Desde el sindicato afirman que la nueva negociación debiera iniciarse el 1 de junio de 2018, fecha distinta a la que plantea Minera Escondida, desde donde aseguran que las conversaciones deben retomarse en septiembre del próximo año. (Foto: Sindicato N°1 de Minera Escondida)

Desde el sindicato afirman que la nueva negociación debiera iniciarse el 1 de junio de 2018, fecha distinta a la que plantea Minera Escondida, desde donde aseguran que las conversaciones deben retomarse en septiembre del próximo año. (Foto: Sindicato N°1 de Minera Escondida)

Los préstamos de dinero que mencionaba Castillo aluden a una de las fórmulas que buscó el sindicato para financiar a sus afiliados mientras se mantuviera la huelga. Gracias a un acuerdo entre el sindicato y la cooperativa Lautaro Rosas, los trabajadores pudieron acceder a préstamos a una tasa preferente de 1% mensual, deuda que sería pagada una vez que recibieran el bono de término de conflicto.

Sin embargo, como no hubo bono, el pago del préstamo por $1,5 millones por trabajador quedó en duda. Pese a aquello, Carlos Allendes, portavoz del sindicato de Escondida, afirmó que sólo algunos aceptaron el préstamo y que otros “se prepararon para la huelga durante meses, y ahorraron dinero”.

El inicio de la nueva negociación

Sumado a las consecuencias que trajo la aplicación del artículo 369, otra de las dudas que surge es desde qué fecha se deben contar los 18 meses que señala la norma para volver a negociar con la empresa.

Desde el sindicato han manifestado que el año y medio de espera entre cada negociación comienza a contar desde el día siguiente del vencimiento del último convenio colectivo, que en este caso expiró el 31 de enero. De hecho, por medio de una carta, los trabajadores dieron a conocer una fecha específica para comenzar nuevamente a negociar con la compañía.

“Con esta decisión (la aplicación del artículo 369) se fuerza un contrato colectivo por 18 meses, contados del 1 de febrero de 2017, debiendo iniciar una nueva negociación el 1 de junio de 2018 bajo las normas de la Reforma Laboral que contemplan, para trabajadores antiguos y nuevos, el piso de negociación del contrato colectivo vigente en ese momento”, expresó el sindicato al momento de comunicar el fin de la huelga.

No obstante, desde Minera Escondida advirtieron que la próxima negociación no sería en junio, sino en septiembre, pues según su interpretación, los 18 meses se cuentan desde que se pone en vigencia el artículo 369, es decir desde el 24 de marzo, día en que se puso fin a la huelga.

De esta manera, y pese a que la huelga ya finalizó, la falta de acuerdo entre el sindicato y Minera Escondida está lejos de terminar. Con la apuesta de que se establezca el piso mínimo de negociación, figura contemplada en la Reforma Laboral, los trabajadores esperan doblarle la mano a la empresa, aunque por ahora hay cierta incertidumbre respecto a lo que vendrá.

Mientras, la faena intenta retornar lentamente a la normalidad, en medio de un clima laboral enrarecido, y con cifras aún preliminares de las cuantiosas pérdidas operacionales y de producción que dejaron los 44 días de huelga en Escondida.

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