Control de polvo: lo barato cuesta caro

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“El control de polvo tiene beneficios transversales y externalidades positivas que hacen de la operación, en general, una campaña más productiva, sustentable y segura”.

Por Ramón Rada Jaman
Economista, Director IIMCh
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Lamentablemente se ha generalizado en los modelos economicistas de gestión la simplificación sectorial de la organización, lo que da como resultado que algunas áreas de negocios terminan gestionando aisladamente sus operaciones. Así, es común identificar áreas como mina, chancado, planta, correa, operación invierno, caminos, y puerto, que se coordinan con otras unidades como abastecimiento, contratos, seguridad y salud ocupacional, comunidades, y asuntos externos, entre otras. Sin embargo, esa coordinación muchas veces se da sin que exista inter vínculo, interrelación o comunicación entre las partes que permita contrastar el valor individual de cada una contra el virtuoso valor colectivo del global. ¿El resultado? Decisiones sectoriales potencialmente eficientes terminan siendo desafortunadas para la organización como un todo.

Una operación minera no es simplemente una unidad extractiva de mineral que hace frente a su cadena de valor. Es mucho más que eso, ya que representa un organismo dinámico, activamente integrado con su entorno, en el que colaboradores, empresas contratistas, proveedores, comunidades, clima, flora y fauna están en fluida y constante interacción, nutriendo el desarrollo económico y social de cada uno de los actores involucrados. Por lo tanto, una faena minera es progreso, desarrollo y paz social.

De esta manera, y considerando que el 80% del polvo que genera una operación minera, proviene de los caminos, se hace imprescindible contar con servicios de control de polvo para la sostenibilidad de la operación.

El adecuado control de polvo permite hacer más eficiente y más segura la operación de la mina, mejorando la estabilidad y visibilidad de las rampas de producción, además de generar un importante ahorro de diésel por la mejor carpeta de rodadura, y también de recursos hídricos, siempre escasos. Asimismo, se aumenta la vida útil de los componentes y neumáticos OTR de la flota de producción, mejorando así el rendimiento del ciclo productivo.

Pero no sólo hay ventajas operativas. Gracias a servicios de control de polvo especializados, también se facilita el diálogo y relacionamiento con el entorno comunitario, lo que hace que la faena sea operacionalmente más viable.

Así, el control de polvo tiene beneficios transversales y externalidades positivas que hacen de la operación, en general, una campaña más productiva, sustentable y segura.

Por lo tanto, si no se cuenta con programas de control de polvo, o si esta tarea sólo se realiza con agua, ello supone una decisión financiera que no sólo compromete la sustentabilidad del proceso, sino que también la sostenibilidad del mismo. Es ahí cuando “lo barato cuesta caro”.

Si pensamos en nuestra faena minera como un organismo vivo que rentabiliza su existencia gracias a las relaciones con su entorno, entonces siempre se debe considerar el más eficiente servicio de control de polvo, de manera de garantizar el aire limpio que permite a nuestro organismo una vida más prolongada, eficiente y productiva.

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