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Chuqui explica el 48% del gasto anual en salud de Codelco

21 enero, 2019
Codelco

Minera estatal destinó US$ 200 millones y de esa cifra US$ 97 millones fueron a esa división. Entre las razones por las que los sindicatos de esta faena se opusieron a adelantar la negociación colectiva figuran las medidas de modernización y reformulación de este modelo de atención que la corporación está ejecutando para reducir estos desembolsos.

La negativa a los cambios al modelo de atención de salud que Codelco está impulsando en la división Chuquicamata -para reducir el gasto laboral y asegurar la viabilidad económica de la futura explotación subterránea de esta mina- es una de las razones por las que los tres sindicatos más numerosos de esa faena rechazaron adelantar la negociación del convenio colectivo, que vence en abril. De cara al proceso reglado, que comienza el 1 de marzo, el factor salud se alza como uno de los elementos que podrían friccionar las conversaciones.

El desafío de la estatal no es menor. Chuquicamata representa nada menos que el 48% de los poco más de US$ 200 millones que la Corporación ejecuta anualmente en atenciones de salud para sus trabajadores. Esto se debe a la entrega de beneficios que no tienen comparación a nivel de la gran minería, e incluso respecto de las otras operaciones de la estatal, pues se arrastran desde la época previa a la nacionalización del cobre y responden al esquema de las ciudades-campamento, donde las empresas cubrían todas las necesidades de sus trabajadores. Por ello, en la actualidad el Hospital del Cobre y todas las prestaciones anexas -como medicamentos, prótesis y otros insumos- forman parte de la división y se administran bajo los mismos criterios de la producción del metal rojo.

Esto hace que los desembolsos en salud, entre los que figura, principalmente, el funcionamiento del centro de atención ubicado en Calama -que fue inaugurado en 2001, en el marco del traslado del campamento de Chuquicamata-, expliquen 11 centavos de los US$ 1,30 por libra que el costo directo de esta faena alcanzó en promedio en 2017 y 2018.

Según datos de la propia Codelco, entre 2014 y 2017, producto de los planes de eficiencia y contención de costos, lograron reducir en 15% el gasto en salud. En esto ha incidido el plan de transformación que comenzó a aplicarse hace dos años y que apunta a hacer más eficiente la ejecución de este gasto, abordando ámbitos como mejorar la salud y la satisfacción de los beneficiarios, con la consecuente reducción en el número de atenciones, lo que a su vez permitiría mejorar la gestión y bajar el gasto, sin afectar la calidad del servicio.

Lograr estos ajustes en el ámbito de la salud es una de las prioridades del nuevo directorio de la minera que lidera Juan Benavides.

Ejes del proceso

Los ejes de este proceso de adaptación, que también se ejecutó en las otras divisiones de Codelco donde, a diferencia de Chuquicamata, los centros de salud son independientes de la operación minera, consideran entre otras cosas el relanzamiento del modelo de atención clínico, adoptando el concepto de medicina familiar o médico de cabecera. Con esto se busca resolver un mayor porcentaje de casos sin tener que recurrir a especialistas.

Otro ámbito de acción es lograr que un porcentaje creciente de trabajadores contraten planes de salud en el mercado, para lo cual la empresa financia seguros complementarios para cumplir el compromiso que está en los convenios colectivos y que es el copago cero que rige para las atenciones ambulatorias, hospitalarias, medicamentos, exámenes, procedimientos y prótesis de todo tipo.

La estatal ha tenido avances en este sentido. En la actualidad, más de la mitad de los casi 14 mil operarios de la minera ha adherido a este nuevo modelo, mientras que seis mil, que corresponden a la dotación Rol B de las divisiones Chuquicamata y Andina, siguen en el esquema anterior.

El ajuste en la extensión de los beneficios de salud contenidos en los planes de retiro de trabajadores, que hasta 2016 fueron de por vida y ahora van en un rango de dos hasta cinco años tras la salida, le han implicado un importante ahorro a la empresa.

De acuerdo con cifras entregadas en el Congreso por el vicepresidente de Operaciones Norte, Álvaro Aliaga, este ajuste permitió bajar de 5.895 UF (unos $162 millones) a 1.511 UF (unos $41 millones) el costo en salud por cada trabajador que adhiere a estos programas de salida anticipada.

Pero el rediseño del modelo de negocio de las clínicas y hospitales ha generado roces con los sindicatos de Chuquicamata, atendidas las particularidades del recinto de Calama y las prácticas que ahí se daban. Las cifras de la estatal indican que solo el 20% de las prestaciones -que no están asociadas a enfermedades de alta complejidad- producen el 80% del gasto.

Aquí, explicó el vicepresidente de Recursos Humanos, Marcelo Álvarez, ante los diputados de la comisión de Minería y Energía, uno de los focos ha sido aumentar el uso del Hospital del Cobre para bajar el alto número de interconsultas en centros de Santiago, particularmente la Clínica Las Condes, que hasta 2017 fue el principal prestador externo de la división nortina. El año pasado, fruto del plan de eficiencia, la Clínica Antofagasta fue el principal prestador externo.

Además de ser una práctica poco eficiente, esto implicaba costos adicionales -calculados en unos US$ 12 millones por año- asociados a traslados, alojamientos, alimentación y servicio de lavandería para el beneficiario y un acompañante, todo de cargo de la empresa.

Fuente: Economía y Negocios

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