Andrés Solimano, economista: “Debemos alejarnos del patrón de explotación extractivista”

(Foto: Felipe Pinto)

(Foto: Felipe Pinto)

Poner urgencia en la creación de una política minera nacional y determinar el rol que Codelco y las empresas privadas cumplirían en esa eventual estrategia, son parte de las inquietudes que expone este economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT) en entrevista con Revista Nueva Minería y Energía.

Camila Morales
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Vivió durante 18 años en Estados Unidos y hoy ya radicado en Chile, Andrés Solimano da a conocer su visión sobre el actual sistema económico que impera en el país. “Hemos sido más papistas que el papa siguiendo una política de apertura económica irrestricta”, afirma el autor del libro “Capitalismo a la chilena”.

Para este economista del MIT, es urgente replantear la estrategia de desarrollo productivo del país a través de un mayor fortalecimiento del sector industrial, con un incremento de la manufactura nacional y otorgando valor agregado a nuestras exportaciones, como es el caso del cobre chileno.

“Ahora con los precios más bajos puede ser una oportunidad para dar un golpe de timón”, señala Solimano, quien también se muestra expectante por lo que pasará con la explotación de litio. “Espero que no ocurra lo mismo que ha ocurrido con la explotación de cobre”, precisa el economista en entrevista con Revista Nueva Minería y Energía.

¿Cómo evaluaría la política minera implementada en los últimos años?

La política minera ha sido bastante generosa con la inversión extranjera sin cuidar variables muy importantes para un desarrollo económico – social equilibrado y sustentable como son el aporte fiscal, grado de manufactura del mineral, preservación de recursos como el agua y respeto y aporte a las comunidades locales.

En la última década la política minera intentó aprovechar el ciclo de altos precios del cobre, apuntando a un aumento de producción sin mayor valor agregado. Esta es una política que ha ido incrementando el peso relativo de las 10 empresas mineras privadas más grandes del país, las denominadas GMP10, reduciendo la importancia relativa de Codelco en la producción del sector.

Se ha ido privatizando la gran minería del cobre y moviéndose en la dirección contraria a lo que fueron, por ejemplo, las políticas de nacionalización del año 1971 y criterios que promueven un desarrollo productivo balanceado. Se ha puesto el acento en la extracción del mineral y su exportación en bruto sin desarrollar mayormente los procesos de refinación, fundición y aumento de valor agregado nacional.

Hay grandes enclaves mineros dominados por empresas privadas. A mi juicio, se debe avanzar hacia la creación de una industria del cobre que potencie actividades relacionadas y avance en los procesos de elaboración del metal creando capacidades industriales nacionales. Hay que usar en la definición de políticas de cobre criterios de rentabilidad social y no sólo privada.

En este escenario, ¿cuál es su opinión respecto a las últimas decisiones que ha tomado el Estado en relación al funcionamiento de Codelco? En especial, respecto a su capitalización y financiamiento futuro.

Codelco vive en una situación de dependencia muy fuerte de la autoridad fiscal. Su gobernanza corporativa no le provee una estructura autónoma en relación a su financiamiento. Se le sacan los excedentes que genera y después, cuando debe financiar su política de inversiones, debe pedir esos recursos de vuelta al fisco. Esta falta de autonomía la veo compleja para una empresa moderna.

Habría que definir una política más permanente en cuanto a reinversión de utilidades. La compañía requiere más acceso a recursos financieros para materializar sus planes de inversiones.

Codelco hace un aporte significativo de recursos al fisco, que hasta años recientes era muy superior a las GMP-10. Adicionalmente, Codelco debe destinar, según la Ley Reservada del Cobre, el 10% de sus ingresos brutos a equipamiento militar, lo que pone a Codelco en desventaja.

minería codelco

“Hasta ahora el Estado chileno no se ha beneficiado lo suficiente con el aporte de las empresas mineras privadas desde el punto de vista tributario”, señala Andrés Solimano. (Foto: Codelco)

A propósito, ¿qué le parece que se mantenga esta entrega de recursos por parte de Codelco a las Fuerzas Armadas? ¿Se justifica mantener hoy la Ley Reservada del Cobre?

La Ley Reservada del Cobre debiera ser derogada. No se justifica esta prioridad hacia el sector defensa en un país pacífico, que está ubicado en una zona del mundo sin conflictos armados por más de un siglo y medio. Por otra parte, a pesar de nuestro nivel de desarrollo económico, tenemos importantes déficit sociales en educación, salud, vivienda o transporte público, que requieren recursos públicos que hoy van a la defensa nacional.

Debería haber otro mecanismo de financiamiento para las Fuerzas Armadas y una revisión si constituye un nivel de gasto de defensa adecuado. Actualmente, según el Sipri (Swedish International Peace Research Institute) de Suecia, que prepara y compara gastos en defensa para más de 150 países, Chile gasta en defensa sobre el 2,5%o del PIB, que es un cociente superior al de nuestros vecinos.

¿Qué otros cambios se deberían realizar en Codelco para mantener su posición de liderazgo en la explotación del cobre?

Chile no tiene actualmente una política nacional de cobre, de Estado, que defina el rol del metal rojo en el desarrollo nacional. ¿Es el Cobre sólo un proveedor de divisas para financiar las importaciones, o también se quiere crear una industria en torno al cobre, maximizando encadenamientos que pueda beneficiar otros sectores productivos?

Sería interesante explorar la idea de un núcleo productivo-minero donde el cobre sea una palanca de desarrollo nacional, pero lamentablemente no hay política de Estado que apunte a esto. Si se define una política de este tipo, que contribuya a aumentar el porcentaje de valor agregado de la gran minería del cobre, habría que ver qué rol tendría Codelco como empresa representante de los intereses del Estado dentro de esa estrategia.

Hace 25 años cerca del 70% de la producción de cobre chileno era de Codelco, y hoy, ese porcentaje es de 32, 33%. La gran minería de cobre se ha ido privatizando sin que se conozca bien la posición del Estado chileno al respecto a este proceso.

Codelco, una empresa estatal, también pertenece al Consejo Minero, el cual es un Consejo donde predominan los criterios de las empresas multinacionales y las privadas nacionales. Ahí hay un problema. Por esto es que sería bueno definir una política nacional de cobre que separe, con claridad, los ámbitos del sector público y del sector privado en este sector.

Y en esa política minera del cobre, ¿qué rol y qué preponderancia deberían tener las empresas privadas de la gran minería?

Hasta ahora el Estado chileno, desde el punto de vista tributario, no se ha beneficiado lo suficiente con el aporte potencial que pueden proveer las empresas mineras privadas. Existe un ‘royalty’ -que es en realidad un impuesto específico sobre las utilidades de las compañías y no sobre el valor de la producción o un índice físico, que es la definición tradicional de un royalty- que es comparativamente bajo.

Las empresas mineras privadas pueden hacer una contribución adicional en términos de transferencias tecnológicas, prácticas gerenciales de primer nivel, entre otros ámbitos.

Para el economista del MIT, debería haber una reforma legal que modificara la Ley Reservada del Cobre. (Foto: Felipe Pinto)

Para el economista del MIT, debería haber una reforma legal que modificara la Ley Reservada del Cobre. (Foto: Felipe Pinto)

¿Cree que el contexto internacional permite replantear la estrategia de desarrollo productivo del país, a pesar de la volatilidad en los precios de los commodities?

Sí, esto se debería haberse hecho mucho antes. Ciertamente no es malo explotar la minería, pero una estrategia de desarrollo balanceada tiene que evitar una excesiva concentración económica en un sector que tiene precios muy volátiles y difíciles de predecir dado el contexto internacional.

Si bien el cobre bajó su importancia relativa en el total exportado, que era cerca del 80% a principios de la década del ’70, y ahora se ubica en el rango de 50- 55%; éste sigue siendo un porcentaje alto, tomando en cuenta que Chile pasó de tener una minería con un sector exportador que era cerca del 12% a comienzos de la década de 1970, a un 30% del PIB en la actualidad. Esta es una fuente de volatilidad económica que con el actual ciclo de precios lo estamos experimentando con fuerza.

¿Qué ha pasado con las estructuras productivas del país? El sector industrial actualmente no representa más del 10% del PIB, según un estudio de Asimet. La participación actual del sector manufacturero en el producto nacional es levemente superior a la que había a fines de la década del ‘30, cuando emerge el esfuerzo de industrialización encabezado por la Corfo.

En las últimas décadas nos hemos concentrado nuevamente en la minería y los servicios. Ahora con los precios más bajos del cobre puede ser una oportunidad para dar un golpe de timón y establecer una estrategia de desarrollo productivo, porque se ha confiado demasiado en el mecanismo del mercado, que muchas veces opera con una visión de corto plazo del proceso de desarrollo económico estructural.

A su juicio, ¿qué rol debería ocupar el Estado en la explotación del litio? ¿Considera que Codelco podría jugar un rol clave en la explotación de este mineral?

Primero que todo, es importante analizar lo que están haciendo otros países del mundo. Por ejemplo, Argentina creó una planta en la Patagonia, apoyada por el gobierno federal, para producir baterías de litio, con manufactura y presencia de pequeñas y medianas empresas, en una zona extrema, lo que también ayuda a fomentar la descentralización económica. Este caso es muy interesante, porque es un modelo en que se usa el litio para manufacturarlo, no sólo para extraerlo y exportarlo en bruto.

También en Jujuy, en Argentina, hay un núcleo de universidades que apoya con conocimientos para otorgarle mayor valor agregado al litio. Por su parte, Bolivia también está haciendo intentos para introducir mayor valor agregado al litio. ¿Y qué pasa en Chile? Tenemos una buena oportunidad para definir una política nacional de litio. No obstante, la Corfo busca otorgarle una concesión de explotación del litio por 27 años a una empresa multinacional privada extranjera, Rockwood International, que junto a Soquimich explotan actualmente el litio en Chile y que, por la información que se dispone, no ha aportado mucho con el pago de royalties.

“No es malo explotar la minería, pero una estrategia de desarrollo balanceada tiene que evitar una excesiva concentración económica en un sector”, precisa el autor del libro “Capitalismo a la chilena”. (Foto: Codelco)

“No es malo explotar la minería, pero una estrategia de desarrollo balanceada tiene que evitar una excesiva concentración económica en un sector”, precisa el autor del libro “Capitalismo a la chilena”. (Foto: Codelco)

Lo importante es pensar con visión de largo plazo. Quizás puede tomar un poco más de tiempo, pero me parece que existe ingeniería nacional y recursos financieros para empezar una explotación por el Estado chileno, solo o con aportes externos.

Yo no repetiría lo mismo de la gran minería del cobre que se ha ido privatizando sin crear una industria nacional asociada al cobre y pagando bajos royalties, además de otros problemas. En el litio hay que adoptar un enfoque distinto, ésta sería la oportunidad. Debemos alejarnos del patrón de explotación extractivista basado en concesiones muy generosas a las multinacionales e impulsar un enfoque nacional de la explotación del litio.

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