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Agua en minería: Decisiones para un insumo escaso

23 septiembre, 2016
agua mar

agua mar

Lo que antes era una rareza ahora es una realidad. El uso de agua de mar en minería llegó para quedarse ante la escasez hídrica del norte de Chile, generando un respiro para la industria. Sin embargo, la rentabilidad a largo plazo y los efectos de esta técnica aún mantienen interrogantes.

Camila Morales
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El mundo avanza y con ello también los efectos del cambio climático. Aumento de las temperaturas, incremento del nivel del mar, extinción de especies, deshielo de glaciares y fenómenos meteorológicos extremos son algunos de los fenómenos que el planeta debe sortear hoy, por una amenaza que ya se advertía hace décadas.

El calentamiento global y sus consecuencias ha calado hondo y bien lo saben los habitantes del norte de Chile. El aumento de los periodos de sequía debido al ascenso de la presión sobre el agua al modificar los flujos de los ríos, los niveles de los lagos y el agua del suelo, habla también de la responsabilidad de la actividad humana en esta nueva realidad que debemos enfrentar.

Incluso, se ha llegado a evidenciar el avance del desierto de Atacama hacia el sur del país. Un informe del centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas (Ceaza) de la Universidad de Chile ha detectado la desertificación de la Región de Coquimbo, llegando a concluir que al 2030 la IV región también formará parte del desierto de Atacama.

Este nuevo escenario ha obligado a que el sector minero inicie un camino sin retorno. Idear nuevas estrategias para aminorar la escasez hídrica en la zona es uno de los retos permanente de la industria en los últimos años, tomando en cuenta la poca disponibilidad de agua fresca incluso para los habitantes de estas regiones.

Según datos de Cochilco, hasta el año 2014 el agua para la minería provenía en un 40% de aguas subterráneas, 39% de aguas superficiales, 16% agua de mar y 5% agua adquirida a terceros. ¿Qué se espera que suceda en la próxima década? Los esfuerzos se centran en que los porcentajes se inviertan y el agua salada tome el protagonismo.

El reto es que para los procesos de concentración, hidrometalurgia y otros, las faenas dispongan de agua de mar directa o desalinizada y el agua fresca vaya quedando en el olvido, al menos para la minería. Y esa es precisamente la tendencia que ha predominado los últimos años en el área para intentar remediar el acceso y la gestión del recurso hídrico.

Sin embargo, esta estrategia abre un nuevo abanico de desafíos para la minería y su productividad. Pues, el hecho de que la escasez hídrica pueda condicionar la actual carpeta de proyectos mineros estipulada hacia la próxima década, pone en alerta a las compañías del rubro y a las autoridades de gobierno.

agua de mar en minería

Según proyecciones de Cochilco, al 2026 el agua de mar representará el 50% del recurso hídrico en minería del cobre, proyectándose una reducción del consumo esperado de agua fresca de un 19%. (Foto: Codelco)

La tendencia

A los ojos del mundo Chile tiene dos grandes razones para ser un referente en materia minera: El clima favorable para la inversión y el potencial geológico del país. No obstante, los retos a nivel energético e hídrico generan dudas sobre el desarrollo de la minería en tierra nacional.

En este contexto, las empresas ya trabajan en medidas para que la palabra eficiencia predomine a la hora de la utilización de recursos hídricos. Así lo corrobora Ulrike Broschek, subgerente de Sustentabilidad de Fundación Chile, quien destaca las estrategias llevadas a cabo por parte de la industria e instituciones.

“El trabajo que se ha hecho es importante. Ha habido una gestión significativa, aunque hay mucho en lo que aún se puede avanzar. Por ejemplo, lograr una mayor recirculación de agua y optimizar la extracción de agua desde las faenas. Estos son desafíos que son tecnológicos como operacionales”, afirma Broschek.

Avanzando hacia una mayor eficiencia, se proyecta que al año 2026 el agua de mar representará el 50% del recurso hídrico que el sector utilizará, proyectándose una reducción del consumo esperado de agua fresca en un 19%.

“Sabemos que la escasez de agua puede deteriorar las proyecciones mineras. Por eso esperamos que de la mano de nuevas innovaciones al año 2026 podamos disminuir el consumo de agua fresca”, aseguró Camila Montes, analista de Estudios y políticas Públicas de Cochilco, en el marco de un seminario especializado sobre agua de mar realizado en Expomin 2016.

Además de conocer cifras contundentes del protagonismo que ha acaparado el uso de agua de mar en minería, el seminario de Expomin también otorgó el espacio para saber qué están haciendo las propias empresas del rubro sobre la utilización del agua en sus respectivas faenas.

“La desalinización tiene directa relación con un factor muy importante como lo es la economía de escala, pues el agua desalinizada es un agua multipropósito. Por eso es fundamental que en este proceso estén involucrados la mayor cantidad de actores relacionados a la operación”, explicó el subgerente de Operaciones de CAP Aguas, Denis Concha, quien fue chairman del encuentro realizado en Expomin.

Por su parte, Cristhian Pollard, superintendente Muelle de Minera Centinela, de Antofagasta Minerals, destacó los procesos al interior de la faena en los que se utiliza agua de mar de manera directa y no desalinizada. Una determinación que lo ha llevado a transformarse en referentes y, en sus palabras, en “pioneros en materia de sustentabilidad con este proceso”.

“Hace cinco años que trabajamos con agua de mar directamente y eso es un gran desafío. Primero fue Michilla, luego Esperanza y ahora trabajamos con Centinela. No es fácil hacerlo por la temprana aparición de corrosión, por eso hay que tener un control bastante preciso en el tratamiento del agua”, precisó Pollard.

Al respecto, la subgerente de Sustentabilidad de Fundación Chile destaca el gran potencial del uso directo de agua de mar, tomando en cuenta la disponibilidad de nueva tecnología para superar la corrosión, el principal “pero” de este proceso hídrico.

“Hay un gran potencial en el sentido de que el costo de inversión es mayor, pero el costo operacional es mucho menor en comparación a usar agua desalinizada. Sé que ha habido dificultades iniciales en la tecnología por la corrosión de material y bombas y eso genera complejidades técnicas. Sin embargo, hay faenas que los han superado muy bien y están trabajando exitosamente”, argumenta Ulrike Broschek.

Ulrike Broschek, subgerente de Sustentabilidad de Fundación Chile

Ulrike Broschek, subgerente de Sustentabilidad de Fundación Chile, destaca las estrategias llevadas a cabo por parte de la industria e instituciones para optimizar los procesos en materia hídrica. (Foto: Fundación Chile)

Desafíos de un avance

Como es de suponer, las proyecciones del uso de agua en minería mantienen a la industria en alerta por el nivel de incertidumbre que se manifiesta sobre las inversiones, que para la próxima década se proyecta en cerca de US$ 90 millones.

En este contexto, el hecho que el consumo de agua de mar en el sector aumentara un 81% entre 2011 y 2013, habla de que esta tendencia en el manejo del recurso hídrico llegó para quedarse.

“Proyectar un uso de agua distinto al de las cuencas es un aporte. Sin embargo, hay que ver qué pasa con las reservas de agua donde hay explotación minera y se van a mantener”, precisa la experta de Fundación Chile.

Otro desafío que se relaciona directamente con el uso de agua de mar es la energía. Rodolfo Camacho, gerente de Medio Ambiente y Permisos de BHP Billiton, fue categórico al señalar en el seminario de Expomin que el actual reto de ingeniería relacionada al agua de mar está en el bombeo, “razón que confirma la importancia de la disponibilidad de energía. Un tema que la industria aún trabaja para idear nuevas estrategias de consumo”, precisó.

A pesar de estos desafíos, de igual manera el agua salada se consolida como la solución a la escasez hídrica en zonas de producción minera. Una tendencia que sólo aumentará con el tiempo, tal como lo anticipan las proyecciones que confirman que el uso de agua de mar se cuadruplicará en la minería del cobre.

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