CARLOS VEGA MALDONADO, INGENIERO CIVIL DE MINAS |
“Chuqui me dio la posibilidad de mirar hacia delante” |
El paso por esta faena minera a comienzos de su carrera profesional, llevó rápidamente a este ejecutivo a ocupar cargos directivos en Codelco, Enaex y otras empresas relacionadas con la minería, formando posteriormente su propia empresa de asesoría gerencial y técnica en este sector de la economía del país. |
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| Nortino de Copiapó y con un pasado minero con orígenes en el Perú, así se define Carlos Vega Maldonado, gerente general de D.G.A. Min. Ltda., su empresa, dedicada hace ya más de 15 años a respaldar la gestión de empresas insertas en la minería, tanto productoras como de servicio. Vega dice acerca de sus antepasados que “mi abuelo, peruano era minero artesanal, quién después de emigrar a Chile con su familia, logró que uno de sus hijos, mi tío Arturo Maldonado, estudiara en la escuela de minas de Copiapó. Ellos me enseñaron el ABC de la minería”. El ejecutivo recuerda que una vez finalizada su enseñanza media en el Liceo Católico de Copiapó, no quiso venir a estudiar a Santiago sino, continuar sus estudios en la Escuela de Minas de Copiapó tomando esta decisión muy a regañadientes de sus padres. “Posteriormente estudié en la Escuela de Ingenieros Industriales, hoy USACh, egresando como ingeniero industrial el año 1967, dándoseme la posibilidad de entrar ese mismo año a Corfo y, a principios de 1968, de ingresar a la compañía Chile Exploration Company de Anaconda, dueña y operadora de la mina Chuquicamata en ese entonces” Ahí Vega trabajó en pleno periodo de la Chilenización y Nacionalización del Cobre lo que le dio la oportunidad de asumir obligaciones profesionales que nunca había soñado. “Rápidamente, y con muy pocos años de experiencia, tuve que asumir cargos de alta responsabilidad, como por ejemplo dirigir la operación del rajo Chuquicamata, una de las minas a cielo abierto más grande del mundo”, relata Vega. Agrega que “en ese tiempo la mina no se encontraba en una situación operacional muy favorable porque lógicamente, si la empresa estadounidense inexorablemente debía irse, no iba a dejarnos la mina preparada y en las mejores condiciones para explotarla”. De acuerdo al ejecutivo, la empresa norteamericana, en ese periodo, de este yacimiento extraía proporcionalmente mucho más mineral que estéril y las instalaciones procesaban sólo entre 30.000 tpd y 40.000 tpd de mineral sulfurado, usando mayoritariamente trenes. Compañeros de Chuqui El ejecutivo recuerda con nostalgia su pasada por la mina Chuquicamata
en la que trabajó junto a Sergio Jarpa, actual Vicepresidente Corporativo
de Codelco Norte, habiendo tenido entre sus jefes en la década de los
´70 a ingenieros como Nicolás Tschischow, Luis Vera, Hugo Jorquera e Iván
Violic. Vega indica que Chuquicamata le dio la posibilidad cómo persona y profesional, ver nacer a sus tres primeros hijos y educarlos en el mineral, de progresar, y de mirar adelante en busca de nuevas oportunidades. Tanto así, que al decidir retirarse, el vicepresidente Ejecutivo de Codelco de ese entonces, Patricio Contesse, le invitó a desempeñarse como asesor de esa Vicepresidencia, posición que desempeñó hasta fines de 1987. El ejecutivo explica que “el interés de la vicepresidencia era saber qué pasaba en las distintas Divisiones que componían Codelco, encontrar sinergias entre ellas y ubicar nuevos negocios, ver qué se podía hacer con la inmensa propiedad minera que disponía la estatal”. Vega añade que fue “en este periodo cuando se inició la licitación del yacimiento de oro El Hueso con el objetivo de que Codelco pudiera traspasar o asociarse con terceros, para evaluar y explotar algunas propiedades que no podía o no tenía interés en desarrollar”. El ejecutivo recuerda, cómo era el Codelco a comienzos de la administración chilena. En ese periodo -dice- “las Divisiones eran responsables de evaluar sus recursos y exploraban más allá de su distrito minero, incluso fuera de la II Región, como fue el caso del hallazgo de Quebrada Blanca”. Vega explica que bajo la dirección de profesionales como Holger Bannach, Josef Ambrus, Orlando Alvarez y Jorge Miranda, se comenzó a explorar y evaluar yacimientos como El Abra, Pampa Norte, hoy Mina Radomiro Tomic, Mansa Mina, hoy Proyecto Ministro Hales por ejemplo. El ejecutivo señala que “aún me duele ver que, como División Chuquicamata, nos deshiciéramos de Quebrada Blanca”, porque nosotros iniciamos su prospección, incluyendo un primer sondaje, pero la decisión superior fue traspasarla a Enami en busca de una alternativa para desarrollarla. De acuerdo a Vega, la venta no fue un buen negocio para la estatal, como sí lo fue y lo sigue siendo para Enami su participación de un 10% en la sociedad que explota actualmente la mina Quebrada Blanca. La época Cardoen En 1988 a Carlos Vega le ofrecen un cargo interesante. Esta vez se trata del empresario Carlos Cardoen quien le invita tomar la responsabilidad de la gerencia general en Explosivos Cardoen, EXPLOCAR S.A. Al respecto dice, “estuve a cargo de la gerencia de esta empresa en Santiago y en esa época vendíamos entre 1.000 y 1.200 toneladas de explosivos al mes y ganábamos dinero”. Sin embargo, y debido al “boom minero” de los años ´90, esta empresa necesitaba recursos para crecer y poder enfrentar el mercado en forma competitiva y ante una buena oferta fue vendida a la firma inglesa de explosivos ICI, la que posteriormente fue adquirida por la actual Orica. Vega recuerda que “en ese momento habían tres empresas de explosivos importantes en el mercado: Enaex, Ireco y Explocar”. “Los tres gerentes de esa época, Oscar Jadue, Ricardo Simián y yo hasta hoy mantenemos una gran amistad, y nos reunimos a recordar esos viejos tiempos”, durante los cuales el mercado comenzaba a dar visos de una expansión y en que la materia prima, el nitrato de amonio y la innovación tecnológica eran los grandes desafíos para el futuro inmediato del negocio de los explosivos. Nace D.G.A. Min Fue en 1994 que los máximos ejecutivos de Enaex S.A., Ramón Aboitiz, Juan Eduardo Errázuriz y Camilo Sandoval, presidente, vicepresidente y gerente general, respectivamente de esa empresa, invitan a Carlos Vega a formar parte del Directorio de esta empresa, cargo que desempeñó durante nueve años. No obstante, el profesional continúa hasta hoy desempeñando el cargo de asesor de Juan Andrés Errázuriz y José Pedro de la Fuente, gerente general y gerente de la División Servicios y Explosivos de Enaex S.A., respectivamente. Este significativo hecho, señala Vega “me dio la oportunidad de conformar la empresa que dirijo en la actualidad, es decir D.G.A.Min Ltda, a través de la cual asesoramos a importantes empresas que colaboran con la minería, en diálogo permanente con sus respectivos gerentes generales, comerciales y de servicio”. D.G.A. Min Ltda mantiene asesorías y contactos con Andrés Aguirre, Jaime Soto y Miguel Cuevas en Komatsu; Miguel Menzel, Dirk Pfoertner y Roberto Carrizo en Züblin; Iván Luksic, Rafael Larraín y Marco Cornejo y Rodrigo Maturana y Lautaro Mercado, en Plastenort, todas empresas que mantiene como clientes principales. Sobre el objetivo de su empresa el ejecutivo explica que “buscamos orientar a los clientes en el negocio a través de la experiencia y conocimiento que tenemos en la industria minera”. “Hemos apoyado a Komatsu en la introducción del camión autónomo para que esta tecnología sea creíble y aceptada, reconociendo la valiosa oportunidad que los colegas de Codelco Norte nos dieran para probar las cinco primeras unidades en la faena de Radomiro Tomic, paso gravitante para que los ejecutivos de Minera Gabriela Mistral -Gaby- tomaran la opción de usar esta tecnología”, indica Vega. Agrega que “junto a mi socio, Ricardo Arias, “hemos impulsado y logrado que Züblin, además de trabajar en el desarrollo de túneles sea una compañía fuerte en explotación minera subterránea. Agradecemos también la posibilidad que nos brindó Candelaria Norte para aceptar que esta empresa fuera capaz de realizar minería subterránea en un proyecto de 2.000 tpd de mineral durante 7 meses”. “Hoy después de varios años, esta iniciativa mantiene a Züblin operando dos minas para el citado cliente en rangos de entre 4.000 y 6.000 tpd de mineral, explica Vega. En tanto, dice, “en Captagua estamos apoyando el lanzamiento de su nuevo producto que corresponde a sondajes en diamantina para minería y el mejor aprovechamiento de la experiencia de esta empresa y su gente en la construcción de pozos para apoyar mejores evaluaciones relacionadas con la hidrogeología, la geometalurgia, la geomecánica y el control de fluidos”. Esta empresa -dice el ejecutivo- también está enfocándose en las necesidades de agua que existe en la minería y en el reconocimiento, a través de sondajes, de lastres mineralizados y ripios de anteriores operaciones. Asimismo, comenta el ejecutivo, “estamos asistiendo a Enaex, entre otros
aspectos, en difundir la importancia que tiene para las empresas mineras
que se hayan concretado y esté a punto de ponerse en marcha una nueva
Planta de fabricación de Nitrato de Amonio, el componente principal en
la fabricación y producción de explosivos. La trayectoria profesional
y responsable, ampliamente demostrada desde 1920 en Chile y el empleo
de las más recientes tecnologías aplicadas para maximizar el aprovechamiento
de la energía en quebrar apropiadamente la roca, de acuerdo a los requerimientos
distintos y específicos de cada mina y de cada tipo de mineral, tras el
objetivo común de producir más y al menor costo”, indica finalmente Carlos
Vega. |
Revista NUEVA MINERIA & ENERGIA
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