linea
COLUMNAS
I
linea linea linea
linea
 
Chile ha sido siempre un país minero
La mirada a la historia económica de Chile proporciona una clara enseñanza, el cobre es y seguirá siendo la viga maestra o el polo fundamental de su desarrollo.


Desde tiempo precoloniales, Chile fue un centro minero de importancia, dominado por la presencia de montañas ricas en contenidos minerales, y una economía sistemáticamente influenciada por los mercados externos.

Sin embargo, durante el proceso de colonización -que según muchos autores constituye un período de “largo sueño”- la minería ocupó un lugar relativamente secundario.

En la muy temprana Colonia, nuestro territorio fue fuente de oro pero, con reservas limitadas y tecnologías insuficientes, no pudo subsistir ante las mayores ventajas comparativas de otras regiones productoras que respondían ante la demanda de España. En un período siguiente Chile fue una potencia ganadera, dominando su economía las exportaciones de derivados como el sebo y los cueros; no obstante, sin ventajas comparativas reales en esta producción por lo limitado y montañoso del territorio, Chile viró ya en el siglo XVIII hacia un ciclo triguero, determinado por los déficit causados en la producción peruana.

Durante el período de consolidación republicana, el país volvió a experimentar un corto ciclo de producción triguera, orientando por el boom de los mercados de California y Australia. Durante todos estos años, sin embargo, la minería del cobre siempre mantuvo su importancia en la actividad económica nacional, aunque no con la visibilidad y el impacto de las exportaciones ganaderas y agrícolas.

Fue la plata la que posteriormente dio lugar a un retorno hacia un ciclo minero, aunque breve pero espectacular en sus resultados.

Y por cierto, fue más tarde el salitre, fuente de significativa riqueza que dominó el desarrollo del país por casi 50 años, y que fue también la fuente más importante de financiamiento del gasto público. Con la aparición del salitre sintético y la presencia de dos sucesivas crisis económicas entre 1918 y 1932, el país giró hacia la industria de sustitución de importaciones.

Pero conjuntamente, la minería del cobre inicia un significativo despegue, constituyéndose en la industria de mayor estabilidad en su desarrollo hasta los días presentes, a pesar de que los incentivos de política económica de los años 1930 y hasta la década de 1970 se orientaron hacia la industria sustituidora de importaciones primero, y a las exportaciones no tradicionales después.

Pero el cobre, que había adquirido hacia mediados de los años 60 el predominio en nuestras exportaciones, lo ha readquirido en los años 90 producto de la eclosión de los precios y las perspectivas futuras de crecimiento en la industria.

La mirada a la historia económica de Chile proporciona una clara enseñanza: aunque dominado por muchos ciclos y cambios productivos determinados por las fluctuaciones en precios relativos en los mercados externos, el cobre es y seguirá siendo la viga maestra o el polo fundamental de su desarrollo.

O sea, es posible decir que Chile ha sido siempre un país minero, y por tanto es factible esperar que Chile siga siendo un país minero por excelencia. Todo lo hace prever, cuando litio, manganeso, hierro, nitratos y muchos otros, serán los productos que dominen nuestra actividad y las cuentas externas.

Todas las proyecciones económicas mundiales hacen prever un sostenido período de crecimiento en los países demandantes de nuestros productos minerales.

Habrá que ver si somos consecuentes con este reto. Si somos capaces de agregar mayor valor a nuestras exportaciones, y el gasto en Investigación y Desarrollo así como la formación de futuros profesionales y capital humano avanzado, se orienta con fuerza a este sector, la minería, que será siempre el verdadero “sueldo de Chile”.

 
linea
linea
linea
linea

 

Revista NUEVA MINERIA & ENERGIA | Coronel 2330, OF 41, Providencia- Santiago | Tel (56-2) 233 8690
e-mail: masinformacion@nuevamineria.com

logo Nueva Minería y Energía