RHONA

Negocios de largo plazo, en base a la confianza

Un ejemplo de emprendimiento, sin olvidar sus valores, ofrece a la industria Rhona S.A., que lidera el mercado de transformadores.

 

Nacida hace más de medio siglo por el esfuerzo de dos empresarios viñamarinos, la industria se levantó sobre principios que le permitieron crecer y proyectarse.

“Aprendimos que la forma de hacer negocios es mirando a largo plazo, creando confianza en los clientes. Para eso hay que cumplir no solo en calidad, sino con los plazos de entrega y con la palabra empeñada, nosotros creemos en el apretón de manos”, señala Cristián Neuweiler Heinsen, gerente de División Industrial de Rhona.

Su larga relación con Codelco así lo prueba: “En 1966 le vendimos un transformador, y aun está en servicio en Chuqui. Ese cliente que confió y no fue defraudado, es un cliente que sigue con nosotros, y esa enseñanza reciben las nuevas generaciones en la empresa”, comenta.

Hoy Rhona supera el millón de kVA en transformadores producidos, y se ha diversificado incorporando representaciones de equipos como Mitsubishi Electric, fabricando salas eléctricas, los primeros bancos de condensadores de media tensión en Chile, servicios en transmisión y distribución, equipos de medida y equipamientos eléctricos como variadores de frecuencia y partidores suaves, entregando soluciones llave en mano al cliente.

Proceso de cambio interno

Para esta nueva etapa, la empresa dejó el esquema de una empresa familiar para incorporar la administración delegada, con nuevos ejecutivos que impulsan un reordenamiento, inversiones, apertura de oficinas en Antofagasta y Concepción, programas de coaching y fuerte inversión en equipamiento de planta y desarrollo de productos: “Queremos que este negocio sea atractivo a los profesionales que trabajan acá, con desafíos para desarrollarse en nuevas áreas y nuevos desarrollos que hagan permanecer a Rhona en el tiempo”, indica el ejecutivo.

Como la empresa tiene una rotación baja, tanto en profesionales de ingeniería como en artesanos, existe interés en incorporar nuevas generaciones que aporten su formación en áreas nuevas o blandas, como los ingenieros industriales por ejemplo: “Los nuevos profesionales reciben inducción y se integran con otros que llevan más tiempo, y muy pronto asumen responsabilidades importantes, viajando al exterior y cerrando negocios. Queremos que sea atractivo entrar y permanecer en la compañía, para que estos profesionales no se vayan a los pocos años, tras adquirir experiencia,” comentó Neuweiler.

Búsqueda de innovación

Por lo mismo, un aspecto que interesa sobremanera a la empresa es la innovación: “Este es un negocio tecnológico, así que buscamos innovación en el producto y en la forma que lo hacemos, con tecnologías que hagan posible procesos mas eficientes.

Y debemos estar alertas ante la ocurrencia de cambios tecnológicos decisivos, como los que exige la protección ambiental; por ejemplo, surgió una tendencia a los transformadores secos sin aceite o uso de aceites biodegradables. La innovación es una permanente necesidad, que obliga a mantenerse activo en el conocimiento de lo que uno hace y cómo hacerlo mejor para incorporar más valor”, sostuvo.

Es por ello que Rhona mantiene una relación permanente con las universidades, y participa en conferencias, exposiciones y visitas técnicas a distintas partes del mundo: “Así podemos tomar decisiones en cuanto a innovación en los temas que son claves en nuestra actividad.”, acotó.

La clave de las personas

Esta postura de alerta ante lo nuevo abarca no sólo los equipos y materiales sino también a la gente: “Como empresa de origen familiar tenemos muy claro que las empresas son las personas. Los transformadores se hacen a mano, y los maestros soldadores, bobinadores y armadores son claves; por eso trabajan con discípulos que aprenden sus habilidades y conocimiento para poder relevarlos cuando se retiren”, señala el ejecutivo.

En Rhona existe una cultura de relación humana en el trabajo, que se advierte al visitar la empresa: “Eso viene de los fundadores, que eran personas normales y sin grandes fortunas, que hicieron esto con esfuerzo porque les gustaba y confiaban en su gente como un tremendo valor. Hoy se habla mucho de responsabilidad social empresarial, y creemos que la primera responsabilidad del empresario es con su gente, dando un trato correcto y generando los recursos para pagarle y sustentarse en el tiempo para que tengan futuro en la empresa,” afirma Neuweiler.

 

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