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La diversificación de las fuentes de energía tradicionales (fósiles e hidráulica a gran escala, entre otras) ha sido en los últimos años uno de los grandes desafíos de los países desarrollados y en vías de desarrollo. El crecimiento de la población mundial demanda cada vez mayores volúmenes de energía, lo que ha hecho necesario buscar fuentes energéticas alternativas y que tengan posibilidades de renovarse. Lo anterior, junto a la necesidad de buscar fuentes energéticas amigables ambientalmente, hace finalmente que lograr un adecuado desarrollo de las energías renovables no convencionales (ERNC) sea uno de los grandes objetivos propuestos por los países del orbe. Sin embargo, existen distintos motivos por los cuales el desarrollo de las ERNC no ha sido tan rápido como se quisiera. Lo anterior, debido a un desalentador escenario desde el punto de vista del mercado, en el que resulta prácticamente inviable competir con tecnologías en las que se utiliza petróleo, carbón y gas; y, en segundo lugar, por la inexistencia, mucha veces, de un sólido marco regulatorio que no hace diferencias en cuanto al tipo de energías a ser desarrolladas, particularmente desde la perspectiva de los incentivos. Son pocos los países que han logrado romper estos obstáculos y entrar en el desarrollo de las ERNC de manera estable. En este selecto grupo se encuentran Alemania, el Reino Unido, USA, Australia, Japón España y Tailandia. Chile ha trabajado fuertemente para romper las señaladas barreras. Debido a las particulares características geográficas, nuestro país cuenta con un enorme potencial para el desarrollo de ERNC, principalmente la eólica, la pequeña hidroeléctrica (centrales de hasta 20 MW), los biocombustibles, la geotermia, la solar y la mareomotriz. Por su parte, el Ministerio de Minería ha puesto en marcha el Plan de Seguridad Energética Nacional, cuyos objetivos son precisamente lograr la diversificación de la matriz energética a corto y largo plazo. Para ello se han dictado normas como la Ley 19.940 del año 2004 y Ley N° 20.018 del año 2005, junto a una serie de reglamentos y resoluciones que han entrado a regular esta materia. A partir de entonces se han ido creando espacios para iniciativas y programas para el desarrollo de los distintos tipos energéticos, lo que ha permitido que entidades académicas puedan iniciar y desarrollar interesantes proyectos de investigación en la materia. Al respecto, cabe resaltar los avances que en el último tiempo se han obtenido respecto de los biocombustibles. Las materias primas tradicionales para la creación de biocombustibles, provenientes principalmente de cultivos agrícolas alimentarios, tales como la soya, el raps, el maíz y la remolacha presentan la dificultad que, para su producción, se requieran grandes extensiones de terreno fértil y cultivable, lo que pugna evidentemente con su capacidad alimentaria. Es por ello que, entidades académicas como la Universidad de Tarapacá de Arica y la Corporación de Educación La Araucana, apoyados financieramente por el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, han propuesto la creación de biocombustibles a partir de algas marinas. Las algas marinas permiten la obtención de dos tipos de biocombustibles, el biodiésel, producto del aceite que se obtiene de las microalgas, y el etanol, producto de la fermentación que se obtiene de las macroalgas. Como se comprenderá, las ventajas de producir biocombustibles en Chile a partir de estos recursos radican básicamente en la gran abundancia que éstos presentan por la enorme extensión de nuestra costa, y además, debido a que ambos recursos algares son posibles de ser cultivados, tanto en espacios cerrados, como en praderas marinas. Iniciativas como éstas son las que nos permitirán dar cumplimiento con la diversificación de la matriz energética, pero se requiere avanzar aún más en la promoción y fomento para la investigación de estos tipos de energías. El rol del Estado es esencial en esta materia, debe regular y fomentar fuertemente las iniciativas que se requieran para el desarrollo de las ERNC.
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Revista NUEVA MINERIA & ENERGIA
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