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COLEGIO DE INGENIEROS DE CHILE |
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| Primera central nuclear | ||
| se construiría hacia 2015 | ||
La Comisión Nuclear del Colegio de Ingenieros de Chile A.G. cuenta con un “Programa de Desarrollo de Centrales Nucleares” que aborda la construcción de reactores de aquí hasta el 2030. |
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Fernando Sierpe, |
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| En 2015 comenzaría la construcción de la primera central en Chille la que podría entrar en operaciones 2020, dependiendo de si el próximo año se tomara la decisión política de impulsar el desarrollo nuclear en Chile. Anteriormente de la puesta en servicio del primer reactor se podría preparar a los profesionales necesarios e informar correctamente a la ciudadanía sobre los planes de desarrollo nuclear del país. Así se desprende del “Programa de Desarrollo de Centrales Nucleares” preparado por la Comisión Nuclear del Colegio de Ingenieros de Chile A.G. El informe indica, además, que hacia el 2030, el país podría contar, al menos, con 4 reactores de 1.100 MW cada uno hacia el año 2030. El informe de la Comisión es un completo estudio que abarca un plazo de instalación de las primeras centrales entre el año 2009 hasta el 2030, periodo superior al que se ha estado analizando habitualmente en materia de energía, debido a que las centrales nucleares requieren contar con un mercado completamente seguro para su instalación, ya que al igual que las grandes centrales hidroeléctricas, demoran en sus estudios y concreción, por ende plazos cortos no son los más apropiados. Al respecto, el coordinador del Comité Nuclear del Colegio de Ingenieros, Fernando Sierpe, sostiene que según los datos arrojados por este estudio, contar con reactores en Chile es algo viable. El primer paso efectuado por el programa fue realizar una proyección de las necesidades eléctricas del país hasta el año 2030. La potencia instalada existente a la fecha en Chile es del orden de los 14.000 MW, para el año 2020 Chile tendría una necesidad de 25.000 MW de potencia instalada, y la proyección de potencia instalada al 2030 sería de un mínimo de 35.000 MW -las cifras fueron sustentadas por proyecciones realizadas por la CNE, efectuadas hasta el año 2018. Situación mundial de la energía nuclear Desde el punto de vista de Sierpe, el atraso que sufre Chile en materia de desarrollo nuclear es complejo y desventajoso. Prácticamente todos los países desarrollados están construyendo centrales nucleares. En el caso sudamericano, Argentina y Brasil son los países más avanzados en esta materia, ya que cuentan con 2 centrales nucleares cada uno -Atucha I–II, y Embalse en el caso primero; Angra I-II, y se pronostica Angra III para el 2030, en el caso del segundo-, “mientras nosotros continuamos reuniendo antecedentes” sentencia Sierpe, quien argumenta que la razón de esta brecha es de carácter netamente político, “en el sentido que echar a andar un programa nuclear a largo plazo, pasa por la decisión política, que en nuestro caso no la hay”, cabe recordar que la actual Presidenta Michelle Bachelet ha sido enfática al decir que el desarrollo nuclear en Chile no se hará durante su gobierno, sino que en este mandato, sólo se desarrollarán investigaciones respecto al tema. |
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Situación mundial Actualmente ha habido un resurgimiento del desarrollo de centrales nucleares a nivel mundial. Existen 440 reactores en operación en 30 países que generan el 16% de toda la energía eléctrica del mundo. Existen, además, 35 reactores en construcción en 16 países, y existen 70 con construcción programada. Los países desarrollados de la OECD (Organisation For Economic Co-Operation And Development) abastecen el 25% de su consumo eléctrico mediante centrales nucleares. En Europa, Finlandia y Francia están construyendo centrales nucleares e Inglaterra e Italia, países que eliminaron todos sus reactores a raíz de Chernóbil, han decidido retomar el tema nuclear y tienen proyectos para construir una decena de centrales nucleares cada uno. Recientemente, Suecia que había decidido paralizar la construcción de nuevos reactores, también decidió autorizar su construcción. En tanto, en EE.UU. se ha dispuesto la ubicación de una treintena de sitios para construir centrales, lo que se espera materializar en los próximos años. Asimismo, Francia produce el 80% de su energía eléctrica mediante energía nuclear y exporta grandes cantidades de electricidad a Gran Bretaña, Alemania, España e Italia. Ventajas medioambientales El cambio climático global ha sido el gran incentivo en el globo para la reactivación de proyectos nucleares, debido a ser fuentes generadoras de energía limpia, contraria a otras fuentes de uso frecuente en el mundo como combustibles fósiles, que son grandes emisores de gases de efecto invernadero (CO2). Entonces cuando las autoridades deben comenzar a ver cuáles son los tipos de centrales eléctricas que requiere el país para satisfacer la demanda, debe priorizar esto, teniendo en cuenta cuáles son las recomendaciones de los organismos internacionales sobre la materia, sentencia Sierpe, “considerando que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de las Naciones Unidas, determinó que las tecnologías claves para mitigar el cambio climático, son la nuclear, las energías renovables no convencionales (ERNC), y la efi ciencia energética, fuentes que deben desarrollarse en forma prioritaria”. En el caso de los cuestionamientos o dudas por los residuos nucleares es preciso realizar la siguiente comparación. Una central a carbón emite del orden de 3 millones de toneladas de CO2 al año, gas que produce el efecto invernadero, además de dejar cientos de miles de toneladas de cenizas que generan polución, aumentando y contribuyendo a la contaminación ambiental. Esto no sucede con las centrales nucleares, debido a que no se quema el combustible nuclear, sino que se transforma, donde efectivamente quedan residuos que se deben almacenar en lugares especiales con ciertas condiciones. Una central nuclear moderna genera alrededor de 3m3 al año en residuos, los que son almacenados temporalmente en piscinas con agua, que actúa como barrera deteniendo la radiactividad. Ultimamente se han desarrollado nuevas tecnologías por las cuales estos residuos pueden ser reprocesados en algunos países. Bajo este concepto se está dejando de hablar de “desechos nucleares”, para hablar de “combustible nuclear”. El factor uranio Actualmente, el uranio se está convirtiendo en un bien escaso en el mundo y, considerando que es la materia prima fundamental para la operatividad de un reactor, se establece la hipótesis de una nueva forma de dependencia energética, en la que Chile caería en caso de contar con centrales nucleares ya que Chile no es productor de este mineral. La Comisión Nuclear del Colegio de Ingenieros desestima este aspecto, al no considerar que el uranio sea un bien escaso, esto avalados por la existencia de una organización llamada GNEP (Global Nuclear Energy Partmership), la que agrupa a todos los países nucleares, apoyando la introducción de este tipo de energía en países en desarrollo como Chile, al tener conocimiento que es un tipo de energía limpia. De esta manera ofrecen el uranio, el cual una vez utilizado la GNEP, retira los residuos nucleares, lo que es una gran ventaja ya que constituyen el 95% del total radiactivo que genera un reactor, residuos que se pueden reprocesar, existiendo en esto una segunda finalidad por parte de la entidad internacional, que es evitar la proliferación de armamento nuclear, que se podría producir por un tráfico incontrolado de residuos nucleares. En el mundo el Uranio con la actual tecnología duraría unos 500 años más, según comenta Fernando Sierpe. |
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Sitios óptimos para la construcción de una planta nuclear en Chile Con todos los antecedentes antes expuestos, la Comisión procedió a estudiar los sitios idóneos en los que nuestro país podría levantar sus primeros reactores nucleares. En primer lugar se debe tener en cuenta que las centrales nucleares requieren de grandes cantidades de agua de mar o ríos para ser refrigerados. En el caso de Chile no existen ríos importantes excepto en la zona sur, por ende, |
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Chile, un programa nuclear acorde a una demanda de un mínimo de 35.000 MW costaría alrededor de US$10.000 millones que se invertirían en 15 años. |
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| a juicio de los miembros del Comité Nuclear del Colegio de Ingenieros, la zona idónea para estos fines es desde Santiago al Norte, por la cercanía al mar. Desde Santiago al sur existe la posibilidad de construir centrales hidroeléctricas, razón por la cual la suerte de “competencia” entre centrales nucleares e hidroeléctricas no existiría propiamente tal, ya que ambos medios pueden existir a la par y coexistir para brindar mayor independencia energética al sistema eléctrico nacional, junto con las ERNC. En este sentido el Programa de desarrollo nuclear ha definido tres zonas del país, donde, en primera aproximación, se debieran construir centrales nucleares. Se trata de zonas de alrededor de 200 Km donde, para ubicar el punto exacto de construcción de los reactores, se deben elaborar estudios específicos geológicos y sísmicos con firmas internacionales especializadas. La primera zona está alrededor de los puertos de Tocopilla, Mejillones y Antofagasta a varios kilómetros de las ciudades. Esta central abastecería las necesidades energéticas de la zona minera. La segunda zona estaría entre Pichidangui y Tongoy, para abastecer la Región Metropolitana e incluso la zona minera de Antofagasta. La tercera zona comprende el sur de San Antonio entre Navidad y Constitución. Cada reactor tendría 1.100 MW eléctricos, donde cada zona proveería un sitio albergando, cada sitio, 4 reactores nucleares. Las centrales nucleares, al no producir contaminación local de tipo alguno, pueden estar rodeadas de zonas turísticas sin mayores dificultades, por ende, según el profesional no se debe temer su instalación próxima a balnearios o caletas de pescadores. Un ejemplo de ello, es el caso de las centrales ubicadas en Angra dos Reis, en el centro de una zona turística de alto nivel en Brasil. La centrales nucleares son, además, una fuente de trabajo importante, debido a que la operación de un reactor puede requerir hasta 500 técnicos que necesitan a su vez de una serie de servicios de zonas aledañas, haciendo crecer la economía de las regiones en que los reactores se inserten. Aspecto económico Considerando las proyecciones de requerimiento energético de Chile para el 2030 -de un mínimo de 35.000 MW-, un programa nuclear acorde a esta demanda costaría alrededor de US$10.000 millones, que se invertirían en 15 años, cifra que a criterio del Comité Nuclear del Colegio de Ingenieros es abordable por Chile. Las cifras bordearían los US$ 2.400 por kW, costos que se financiarían mediante la creación de empresas mixtas públicas-privadas con apoyo estatal, pero bajo control privado. “El cálculo que realizamos sobre el precio de la energía nuclear en Chile sería del orden de los US$ 70 a US$ 80 el MWh, basado en el costo de este tipo de energía en Japón, cuya naturaleza sísmica lo hace semejante a Chile”. Estas estimaciones fueron ratificadas por el Comité Nuclear sobre la base del cálculo de costos de reactores actualmente disponibles. Bajo este punto de vista el costo de la energía generada por una central nuclear sería competitiva con otros tipos de energías, cuya variación en los precios dependen constantemente de variados factores como crisis económicas, disponibilidad de combustibles, factores climáticos entre otros, sumando a esto que la influencia que tiene el valor del uranio, en el costo de la energía eléctrica que produce una planta nuclear es bajo. Concluyendo y tras la investigación realizada por el Colegio de Ingenieros, en Chile es viable construir centrales nucleares. Unicamente se requiere de tiempo, investigaciones y principalmente de la voluntad política. |
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Revista NUEVA MINERIA & ENERGIA
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