Desde su infancia, Verónica
Barrios González estuvo rodeada casi sólo
de hombres. Hermanos, primos y tíos conformaban
casi toda su familia ya que las únicas
mujeres eran su madre y su abuela. Pero lejos
de ser un obstáculo, ese vínculo
con el mundo masculino le permitió desenvolverse
con naturalidad en un sector tradicionalmente
dominado por hombres: la minería.
Recientemente reconocida por sus 25 años
como ingeniero, ya que fue la única mujer
galardonada por el Instituto de Ingenieros de
Minas de Chile (IIMCh) durante su última
Convención, Verónica tuvo su primer
acercamiento a la minería a través
de su abuelo pirquinero. Sin embargo, dentro de
su familia fue su propio padre quien desestimó
la minería para su futuro laboral. “Mi
papá quería que estudiara pedagogía
básica o peluquería, pues pensaba
que eran profesiones compatibles con la vida de
una mujer casada, pero yo estaba decidida. Quería
estudiar ingeniería”, recuerda.
Y cumplió con su palabra. Ingresó
a la Universidad de Atacama y siguió la
especialidad de Metalurgia, por sobre la mención
en Minas y Geomensura porque era “la carrera
que más se asemejaba a una actividad que
podía desarrollar una mujer en el campo
de la minería”.
Tras salir de la universidad, comenzó
una carrera minera que se ha desarrollado entre
Copiapó, Ovalle, Calama, Andina y Santiago.
Nunca tuvo problemas en liderar equipos. Desde
sus inicios como académica universitaria
y luego a cargo de trabajadores en faenas, Verónica
ha sabido manejar grupos humanos potenciando lo
mejor de cada uno de sus integrantes.
“Para manejar equipos de trabajo lo importante
es tener una visión macro. De esta manera
es más fácil encontrar las potencialidades
de cada persona con las cuales se va a trabajar”,
explica. Para ello “hay que conocerlos para
encajarlos en el lugar donde rindan mejor”.
Más allá del género
Pese a que se trata de una industria mayoritariamente
masculina, Verónica no tuvo problemas para
insertarse completamente en el mundo minero. “Depende
de la personalidad de cada uno. El tema del género
no ha sido un inconveniente para sortear las dificultades
que se me han presentado durante mi vida laboral”,
asegura.
“Profesionalmente siento que he ido avanzando,
fortaleciéndome con los aciertos y aprendiendo
de los errores. Creo que hay un factor relevante
que uno debe potenciar y son las habilidades blandas,
pues permiten relacionarse mejor en el trabajo”,
reflexiona.
La trayectoria que Verónica Barrios forjó
en estos últimos 25 años de vida
profesional hoy tiene recompensas. “Siento
que hay un reconocimiento, que la gente -de alguna
manera- me recuerda. Uno siente que deja una huella
cuando se acuerdan de ti”. Recapitulando
sobre estos 25 años de profesión,
explica que está “satisfecha”,
porque ha podido desarrollarse en todos los ámbitos
en su vida, “tanto en lo personal como en
lo profesional”.
Trayectoria
Luego de hacer su memoria en el Centro de Investigación
Minera y Metalúrgica (CIMM), Verónica
Barrios inicia su vida laboral en esa misma institución
trabajando como investigadora.Tras unos años
en el campo de la investigación se traslada
a Copiapó, donde ejerce como académica
en la Universidad de Atacama, la misma casa de
estudios donde se formó. Su trayectoria
continúa en la Planta “El Salado”
de Enami, y luego decide dedicarse al libre ejercicio
de la profesión con asesorías particulares.
El año 2000 se produce su llegada a la
empresa CIMM T&S, donde desempeña funciones
en Calama y en la Planta Piloto de Quilicura,
lugar donde se mantiene hasta hoy.
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