La Dirección General de
Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas
(MOP), mide, asigna y protege este recurso natural
de acuerdo a la ley vigente.
En un momento en que la capacidad hídrica
es limitada, la entidad tiene entre sus metas
convertir a Chile en un país hídricamente
eficiente en el mediano plazo.
Para esto creó durante el 2008, la Iniciativa
Nacional de Eficiencia Hídrica, Ineh, con
el fin de crear conciencia de la necesidad de
lograr una adecuada gestión de los recursos,
considerando, principalmente, la incertidumbre
frente al fenómeno del cambio climático.
En 1981 entró en vigencia el actual Código
de Aguas, y desde esa fecha el organismo estatal
ha trabajado en la administración de este
bien nacional, con éxitos y fracasos. En
el 2005, a través de una modificación
a la ley, se determinó un mecanismo para
demostrar el uso del agua con obras fisicas. Si
este no queda demostrado, se obliga al usuario
a pagar una patente anual. De no pagarse esta
multa los derechos de agua pasarian a remate.
Revista Nueva Minería & Energía
conversó con el jefe del Departamento de
Estudios de la Dirección General de Aguas,
Pedro Rivera, quien se refirió, a las dificultades
que tendrá el proyecto HidroAysén
para entrar en operaciones; a la gestión
de la demanda del agua en la minería y
al plan de protección de los ríos
Cochamó y Petrohué en la X región,
entre otras materias.
¿Qué factibilidad cree
Ud. que tiene el proyecto Hidroaysén de
llevarse a cabo, luego de que la DGA planteara
discrepancias en la valoración ambiental
que el proyecto hace de la cuenca de los ríos
Baker y Pascua?
Los planteamientos que hizo la DGA son reales.
Tenemos distinta valoración ambiental de
las cuencas de esos ríos de las que tiene
Hidroaysén.
Ellos todavía no tienen la totalidad de
los derechos de agua para su proyecto y nosotros
se lo tuvimos que denegar, porque es un proyecto
técnicamente muy complejo.
Uno de los impactos ambientales del proyecto
es que cambia significativamente el régimen
del río. En una zona del río Baker
los caudales máximos y mínimos históricos
observados varían entre 600 m3/s por segundo
y 1.200 m3/s por segundo.
Si es que en esa zona operara Hidroaysén,
el río ya no sería el mismo, pues
se generaría todos los días un mínimo
y un máximo histórico causado por
los golpes de agua.
Las cuencas del río Baker y Pascua son
consideradas muy importantes tanto social y ambientalmente,
lo que dificulta, a mi criterio, la puesta en
marcha del proyecto Hidroaysén.
¿Existe algún estudio que
examine la posibilidad de llevar las aguas embalsadas
de la centrales hídricas del sur hacia
la zona norte del país para emplearlas,
por ejemplo en las operaciones mineras?
No, no existe ningún estudio al respecto,
y tampoco lo veo posible en ningún caso,
porque el agua de los embalses se vuelve al río
y después se utilizan abajo. Esto es porque
existen derechos de agua abajo asociados a las
aguas que se restituyen en los ríos, luego
que pasan por los embalses.
O sea, las aguas de los embalses no son aguas
libres, por lo tanto tienen que devolverse al
río y tienen un uso en su curso inferior.
Lo que sí existe es un proyecto a largo
plazo que está recién evaluándose,
con una empresa francesa, que consiste en trasladar
agua del sur al norte, tomando agua de la desembocadura
cuando ya no es de nadie y no genera impacto,
llevando el agua a través de tubos submarinos.
Esta iniciativa significaría llevar al
norte 40 m3/s a la mitad del costo de las desalinizadoras.
El MOP ya manifestó su apoyo a que se desarrolle
este proyecto a nivel de prefactibilidad. A fines
de este año viene una misión francesa
para estudiarlo.
¿Qué mecanismos se están
implementando para mejorar la gestión de
la demanda de agua en la Minería?
Lo que la DGA está haciendo es otorgar
permisos de agua evaluando el desarrollo minero
y su impacto ambiental. Los derechos de aguas
no se otorgan a un sector por sobre otro. Lo que
se toma en cuenta son dos cosas: disponibilidad
del recurso y quién lo solicitó
primero. Queremos hacer más flexible y
más razonable la gestión de los
acuíferos para darle un sustento ambiental
y darle seguridad a las explotaciones.
Para la gestión de la demanda, tenemos
un grupo de trabajo junto al Ministerio de Minería
y Asociaciones Gremiales del rubro, con quienes
hemos generado un montón de iniciativas
para el estudio e investigación de fuentes
de agua para la minería. Hemos recibido
las preocupaciones del sector minero y en base
a eso les hicimos un planteamiento que fue muy
bien recibido en relación a cuáles
son los acuíferos que resultan de interés
para el sector minero. En la mayoría de
los casos se trata de acuíferos en los
sectores norte del país en el valle de
Copiapó y Altiplano.
En este sentido, como dijimos, las líneas
para mejorar la gestión de la demanda pasan
por definir aquellos acuíferos donde no
se sabe con claridad la disponibilidad de agua
y aquellos acuíferos donde la explotación
minera puede generar impacto ambiental.
¿Al respecto, cuál es su
opinión de la sobreexplotación de
la cuenca del río Copiapó, cuyos
recursos se agotarían en 2012, al actual
ritmo de extracción?
Efectivamente, el acuífero de Copiapó
tiene una explotación que es súper
intensa, pero no creo que el agua del río
se agote el 2012.
El problema pasa porque tiene demasiados derechos
de agua otorgados en el período entre 1985
y 1987, años especialmente lluviosos.
Los derechos otorgados son de aproximadamente
20 m3/s, teniendo la cota del acuífero
una recarga media de largo plazo de no más
de 3 m3/s.
El acuífero y el río manifiestan
con mucha claridad que hay una explotación
intensiva de las aguas debido a que el acuífero
ha bajado mucho su nivel y desembalsa cerca de
50 millones de m3 al año. Sin embargo,
a nuestro juicio, sólo hay un sector más
complicado que corresponde al número 4
denominado “Tierra Amarilla”, donde
la napa subterránea se ha reducido 100
metros durante los últimos 15 años.
¿Manejan estadísticas
sobre los futuros consumos de agua de los próximos
proyectos mineros en esa zona tales como Caserones,
Cerro Casale y El Pachón en Copiapó
y El Morro y Pascua Lama, en el valle del Huasco?
Legalmente nosotros no podemos hacer muchas
cosas para reducir las explotaciones mineras en
ese lugar, pero desde que se constató el
problema de Copiapó, estamos planteando
que hoy no caben más proyectos en esa zona
y que sólo funcionarán los que tengan
resuelto el tema del consumo. Por lo tanto, en
Copiapó la DGA no está otorgando
derechos de agua.
¿Cree usted que la solución
al problema de la escasez de agua en minería
sea instalar plantas desaladoras de agua de mar
a cargo de privados, en toda la zona norte?
Como planteamiento dogmático no me parece,
pero sí puede resolver algunos problemas
y por eso están operando plantas desalinizadoras
en el norte. Sin embargo, la industria minera
ha mejorado muchísimo sus procesos y los
consumos de agua son cada vez menores. Los desafíos
de la escasez del agua en la minería son
dos. Por un lado asumir la responsabilidad del
desarrollo de proyectos que sean sustentables
en términos ambientales, sobretodo en el
Altiplano e incluso más alla de los compromisos
asumidos en las evaluaciones ambientales. El segundo
tema es gestionar la oferta para poder desarrollar
los proyectos. Esto se traduce en disponer de
tecnología para generar la oferta de agua.
¿Tienen ustedes estadísticas
de cómo ha evolucionado el consumo de agua
en la minería?
Existe gran variabilidad entre una empresa y
otra en los procesos de concentración y
de hidrometalurgia. Doña Inés de
Collahuasi consume alrededor 0,62 m3/ton de mineral
tratado en su planta concentradora. Sin embargo
hay otras plantas mucho más ineficientes,
como por ejemplo la de Ojos del Salado cuyo consumo
corresponde a 2 m3/ton de material procesar, o
la división El Salvador de Codelco cuyas
operaciones utilizan 2 m3/ton tonelada en este
mismo proceso. En promedio en las plantas concentradoras
se utiliza menos de 1 m3/ton. En tanto, en hidrometalurgia
se utiliza, en promedio, menos de 0,2 m3/ ton.
¿En qué etapa está
la iniciativa legal que modifica el Código
de Aguas permitiendo acotar el universo de personas
que pueden optar a los beneficios de la ley que
regulariza la inscripción de pozos y norias
para los pequeños productores y las comunidades
indígenas?
Ese proyecto se votó favorable en la
Cámara y en el Senado y es altamente posible
que sea ley pronto. Ha tenido una tramitación
bastante rápida y tuvo muy pocas modificaciones.
Estamos a la espera de que se concrete.
¿En qué consiste el plan
de protección de los ríos Cochamó
y Petrohué en la X región que lanzó
el lunes la DGA ?
Hoy en día los derechos de agua de casi
todos los ríos están otorgados,
pero las cuencas de Cochamó y Petrohué
casi no tienen derechos de aguas otorgados. Considerando
que están emplazados en valles excepcionales,
con muy poca intervención humana, con una
riqueza ambiental enorme, y que forman parte de
la reserva de la Biósfera de la Unesco,
la DGA quiso preservar y mantener estas cuencas,
aplicando la ley de tal forma, que sólo
se pueden otorgar derechos de agua eventuales
de bajísima probabilidad de ocurrencia.
El agua frecuente y permanente del río
se reserva para el uso local: hoteles, comunidad,
agua potable, riego de subsistencia y turismo.
Esto significa que en esta zona no se van a poder
hacer proyectos hidroeléctricos, pues se
van a denegar las solicitudes de derechos de agua.
De esta forma los cursos de agua del Cochamó
y del Petrohué se verán inalterados,
las cuencas seguirán escurriendo como lo
hacen hasta el día de hoy.
¿Qué acciones en conjunto
podría realizar la DGA con el Ministerio
del Medioambiente -en trámite en el Congreso-
para intensificar la protección del agua
como recurso natural?
Chile tiene muy poca información ambiental
y del ecosistema. La DGA está incorporando
criterios ambientales para el otorgamiento de
derechos de agua y para poder hacerlo es valioso
contar con este tipo de información, que
podría emanar a través de un trabajo
conjunto entre ambas entidades.
Nuevas fuentes de agua reducen
en 15% demanda hídrica de mineras
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco)
lanzó recientemente el estudio “Consumo
de Agua en la Industria Minera Chilena, Situación
Actual y Proyecciones”. En él se
indica que la producción prevista de este
metal hacia el año 2020 llegará
a 7,3 millones de toneladas - con un mayor componente
de concentrados-, lo que representa un crecimiento
de la producción del cobre del país,
entorno a un 40% respecto a lo proyectado para
el año 2009. Esta mayor producción
de cobre implica, además, un incremento
en el consumo de agua a 540 millones de metros
cúbicos a nivel nacional o 17,1 m3/s al
año 2020, esto es un 45% de aumento respecto
a lo utilizado en 2009. De acuerdo a Cochilco,
este crecimiento en el consumo hídrico
de las mineras es menor, al que se constataría
en caso de no incorporarse las nuevas fuentes
de agua contempladas por la industria minera,
es decir, las nuevas plantas desaladoras de Minera
Escondida en la II Región; y El Morro de
Xstrata en la III Región; y el uso de agua
de mar por parte del proyecto Esperanza, de Antofagasta
Minerals en la II Región. Estas mejores
prácticas que incorporarán las empresas
mineras implicarán reducir en un 15% la
presión sobre los acuíferos localizados
en zona norte del país.
|